miércoles, 16 de mayo de 2012

El Tiempo es Oro

Como lo dice la entrada mi tiempo es oro en estos momentos y cualquier minuto es precioso, no estoy diciendo que ocupar el tiempo en escribir sea una bobada, solo que no he podido emplearlo en ello. La universida ahora me tiene entregando trabajos finales y luego estan los examenes, finalmente esta el trabajo que ya que es a tiempo parcial agota mucho mas mis energias y me deja exhausta. Quiero poder de a poco ocupar unos cuantos minutos a escribir el capitulo siguiente de la historia mas pronta a terminar, en ese caso seria "Angel de la Guarda" que a lo mucho le quedan cinco capitulos, esta en su recta final. Asi que sera mejor terminarla porque a este punto me tomara mil años y quiero que no pierdan el hilo de la historia.

Asi que por lo pronto sera dicha historia mi prioridad y hasta que la termine no continuare ninguna mas. Tratare en lo posible que me lleve un capitulo por semana, recuerden tratare lo mas que pueda de que sea asi, pero sera apartir de la siguiente semana, ya que esta es la de entregar trabajos y debo enfocarme en ello. Ya la proxima empiezo a escribir y si es posible el viernes podria estar entregando el capitulo 16. Respecto a los examenes les avisare cuando sea el stop momentaneo para enfocarme a estudiar para ello y una vez que lleguen las ansiadas vacaciones de la universidad pues podre tener el tiempo que empleaba en trabajos y demas en escribir los capitulos mas rapidamente. Asi mismo con el libro de mi autoria que lo estan corrigiendo a medida que avanzo en los capitulos que son pocos. El blog destinado a el quedara suspendido hasta nuevo aviso para que nada se filtre sino hasta que salga en PDF por parte de la Editorial "Ediciones Frutilla"

Espero puedan entender el porque de mi falta de post y capitulos que es en lo que se basa el blog. A todas muchas gracias por los pocos comentarios, a las que leen y no comentan y a las que simplemente hechan un vistazo. Es fabuloso saber que aun hay alguien por ahi que pasa por aqui. Asi como yo pondre todo de mi parte espero ustedes tambien.

Besos Soñadores...

jueves, 22 de marzo de 2012

Trailer de Cosmopolis!!


La verdad no se porque estoy posteando esto XP pero quiero recalcar que apenas lo vi me impresiono y pocas peliculas hoy en dia lo hacen, asi que es bueno postear algo que me gusta, ademas es mi blog cierto? jejee. Sin dejar de ser una extraña y timida chica joven adulta quiero decir que deben ver la peli, no tanto por Robert aunque es guapisimo, sino vean lo esencial de la peli que se ve asombrosa.

Esta soñadora seguira estudiando... O fingiendo que lo hace :P

lunes, 19 de marzo de 2012

Preview: Capitulo 9 Broken Heart


Capitulo 9 Preview

Observé sus ojos azules, baje hasta sus labios rojos y carnosos, sus mejillas desprendían un delicioso rubor y su cabello era dorado cayendo en hondas suaves sobre sus hombros. La bufanda y el sweater se amoldaban a su curvilínea figura. Mientras que su aroma llego a mí en una ráfaga de viento que me hizo sentir necesidad, venganza.

Pura y necesitada venganza.

Mi corazón estaba batallando contra aquellos pensamientos, estaban mal pero nada parecía aplacarlos, nada excepto saciar aquella necesidad de una vez por todas.

―Edward ¿te encuentras bien? ―.  Enfoque su mirada, sus ojos y el deseo exploto en mi interior.

―Sí. ¿Podemos ir a tu habitación?

Lo que en un principio se reflejó como sorpresa en su rostro ahora era una clara aceptación y aunque detecté cierto miedo en su pupila, cerré los ojos evitando cualquier rasgo que pudiera hacer florecer la culpa en mí. Era lo correcto en aquel momento.


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El nombre no ha cambiado, sigue siendo Corazon Roto, solo que ahora sera en ingles... Tardanza enorme pero la Uni y el trabajo me dejan sin tiempo y agotada. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Características de un Escritor



 


Características de un escritor

¿Qué es lo que nos mueve a escribir? ¿Qué característica especial, si es que la hay, diferencia a alguien con vocación por la literatura del resto de los mortales? Son preguntas que desde siempre se han formulado. Desde Platón, que diferenció en el “Fedro” la idea de un “furor poético”, no se ha abandonado la idea de que todo escritor posee un impulso que le mueve a la creación. Inicialmente, la idea de la inspiración, de ese furor, se explicaba como una fuerza sobrenatural que impulsaba y guiaba al poeta en sus composiciones.
Actualmente buena parte de los escritores y teóricos de la literatura están de acuerdo en lo que podría denominarse como un “ingenium”. Una habilidad especial que todo buen escritor posee, innata. Es una predisposición artística que mueve a un interés posterior por la literatura –primero a la lectura y luego a la escritura-. Por ello, un escritor sobretodo, por lo que se distingue es por su ansia de escribir. Disfruta con ello, por mucho que le cueste producir lo que escribe, y no puede dejar de hacerlo porque realmente es escribir lo que quiere. Es movido por un ansia creadora, una manera de expresar inquietudes, desde las trascendentales a las más mundanas.



Esta predisposición innata a la escritura es una de las características de todo escritor. Es una voluntad creadora, una imaginación que siempre anda trabajando y creando nuevas historias y es, además, la necesidad de contarlas a otros. Asimismo, al escritor le gusta escuchar y leer otras historias. Por ello, el escritor es antes que nada un ávido lector. Alguien a quien no le guste leer no puede llegar a convertirse en un buen escritor, porque, además, la lectura es el primero de los escalones para alcanzar una técnica, pero no es el interés por la técnica lo que mueve al escritor, sino el deseo de alimentar su imaginación con las historias ajenas, de las que, luego, directa o indirectamente, aprenderá algo.
Así, tenemos que el escritor se define por una capacidad innata, un “Ingenium” y una técnica adquirida, un “Ars”. Esta misma idea es la que recoge Horacio en su “Epístola a los pisones” ya en el s. I a.C. La predisposición que el escritor posee para la literatura debe alimentarse de una técnica que irá evolucionando con las lecturas que éste haga.

Pero no sólo de lectura se alimenta esta técnica. El escritor debe, como es lógico, escribir para perfeccionarla. La lectura empapa al escritor novato de diversos estilos, sobretodo, del de los autores o géneros que le guste leer. Este estilo que ha asimilado con la lectura será el que posteriormente se plasme en sus escritos. Una imitación, al fin y al cabo, del escritor o escritores que le guste leer.
En este momento se ha transformado en un epígono, alguien que sigue el modelo de los creadores, sus huellas. También ahora ocurre con frecuencia que el escritor novato se encuentra con que aquello que quiere contar debe sonar grandilocuente, por lo que no es infrecuente recurrir a un exceso de barroquismo para decorar la obra. El manuscrito se llena entonces con gran cantidad de adjetivos y formas retóricas que no hacen sino molestar al lector pero que dan a su creador la sensación de que está produciendo algo de grandes proporciones. La mayoría de escritores consagrados aconsejan deshacerse cuanto antes de este barroquismo innecesario y escribir con naturalidad pero elegancia. Escribir como se habla y dar más importancia a lo que se cuenta por encima del cómo se cuenta, al argumento por encima de la forma. Este argumento deberá ser expresado buscando las palabras exactas y evitando dar vueltas innecesarias.
Entonces, cuando un escritor haya abandonado lo que le sobra a sus escritos, comenzará a encontrar su propio estilo. Ya no es un epígono; se ha transformado en un escritor independiente.
Una vez asimilado todo lo anterior. ¿En qué momento puede considerarse que uno ya es escritor? Lo más común es que un escritor se considere –y lo consideren- como tal después de haber publicado su primera novela. Esto es, aparentemente, lo lógico; sin embargo, escritores consagrados con, no una, sino dos o más novelas publicadas se siguen considerando aprendices de escritor o incluso “escribidores”. Esta sensación no es infrecuente. El hecho es que tras su primera novela, haya experimentado éxito o fracaso, el autor ha adquirido nuevas experiencias, nuevas formas de abordar un segundo trabajo, nuevas metas que alcanzar.
Ha aprendido de sus errores. Todas estas nuevas habilidades le habrán enseñado una valiosa lección que le servirá a la hora de afrontar su segunda obra. Pero cuando se encuentra con la siguiente novela terminada se da cuenta de que, otra vez como al principio, ha aprendido, se ha superado, ha evolucionado. Es por ello que se siente constantemente aprendiendo, por lo que no todos llegan a considerarse escritores hasta que notan cómo han alcanzado un proceso de maduración que, en ocasiones, puede producirse incluso tras una media docena de novelas a sus espaldas. Pero, pensándolo a fondo podemos preguntarnos: ¿Es alguien escritor por publicar? Ciertamente no. El escritor es simple y llanamente alguien que escribe, el autor de obras escritas, el creador. La verdadera conciencia de cuándo se es escritor no la da una novela publicada, dicha conciencia se encuentra en el interior, en nosotros. Alguien que realmente se sienta escritor, es escritor, aun antes de que sus obras hayan tenido la oportunidad de salir a la luz pública.
No obstante, como ocurre con otros talentos. Es necesario un reconocimiento personal y ajeno del mismo. Si uno mismo se reconoce como escritor, pero –aparte de su madre- nadie disfruta con sus obras, existe un problema importante. El verdadero escritor es aquél que, reconociéndose como tal, es también identificado por quienes leen lo que produce.
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Tomado del blog del mismo autor Miguel Angel Moreno, la verdad nunca he leido nada de el pero la verdad es que el articulo me ha cautivado y me siento definida en muchos aspectos del mismo. Asi que chicas y chicos que escriben ¿se sienten identificados? Esriban sus anecdotas, ideas y demas.

sábado, 25 de febrero de 2012

Capitulo 6: En lo Profundo de tu Alma



En lo Profundo de tu Alma

Bella

―Bella ¿qué tienes pensado hacer el día de hoy? ―. Parecía bastante ansioso y no me pareció algo normal en él.


―Pensaba llevar a Lizzy conmigo al parque y luego ir de compras juntas―. Al parecer mi respuesta no era lo que esperaba porque la decepción era palpable en su rostro.


―Oh. Si eso esta bien―. Da media vuelta dispuesto a irse y me entra pánico por su reacción.


― ¡No! Yo… quiero decir que estaría estupendo que nos acompañaras.


― ¿En serio? Bueno, me encantaría.


―Bien ¿me acompañarías a bañar a Lizzy?


―Por supuesto… amor―. Él aun parecía cauteloso respecto a mí. No me llamaba “amor” como antes de que todo pasara y por supuesto eran contadas las ocasiones en que habíamos tenido un encuentro cercano.


Hacia mas o menos un mes que estábamos juntos como familia nuevamente, aunque en realidad antes no vivíamos juntos pero la conexión era profunda. Ahora ya que yo no puedo vivir sin Elizabeth y Edward al parecer tampoco de mi. Decidimos vivir juntos e intentarlo. No estoy cien por ciento segura de que este funcionando, sin embargo, todo tiene que seguir su curso.


―Vamos entonces―. Juntos llevamos a nuestra pequeña bebé al cuarto de baño y en una pequeña tina la estábamos bañando.


― ¡Edward sostén fuerte su cabecita!


―Eso hago Bella.


―No, no lo estas haciendo como te digo y Lizzy puede resultar herida.


― ¿Estas diciendo que seria capaz de lastimar a mi propia hija?


― ¿Qué? Por supuesto que no, solo estoy tratando de indicarte como debes hacerlo mucho mas divertido para Lizzy y más sencillo para ti―. Luego de irnos al cuarto de nuestra pequeña y llevar algún tiempo bañando a Lizzy teníamos ciertas diferencias en lo que a esta parte de ser padres se refería.


―La he bañado muchas veces de esta forma, tomo su cabeza y con la otra mano baño su cuerpo. No entiendo a que viene ese ataque sobre el baño. ¿Qué sucede en realidad Bella?


―Yo….


A esta altura no sabia bien que pasaba, supongo que era envidia. Sentía que era un momento tan hermoso y único como cualquier otro junto a Elizabeth y el que lo estuviera compartiendo junto a Edward era magnifico, pero quería este momento únicamente con mi niña.


―Supongo que  aun no te acostumbras a que compartamos los tres juntos ¿verdad? ―. La tristeza era evidente en su voz y sus ojos rehuían los míos. Estaba hiriéndolo y eso me oprimía el corazón.


―Lamento esto Edward, es solo yo…


―Aun no confías en mí.


No, eso no es cierto, Lizzy y tú son lo mas importante en mi vida. Lo que sucede es que en este momento siento que nosotros…quiero decir tú y yo…


―Llevemos a Lizzy al cuarto y la vistes, así tienes un momento con ella. ¿Te parece? ―. Intento sonreír pero aquel brillo en sus ojos no estaba.


Llevamos a Lizzy y me dejo a solas para que pudiera vestirla mientras el salía silencioso de la habitación. En un silencio tranquilo vestí a mi pequeña bebé y por momentos reía y balbuceaba, estábamos disfrutando de aquel momento y eso me hacia muy feliz.


―Te amo pequeña Elizabeth. ¿Me amas bebé? ―. Río y alzo sus pequeños brazos agitándolos en el aire, tomé aquello como una afirmación y besé sus regordetas mejillas.


―Estas lista pequeña. Es hora de que te quedes un ratito en la cuna mientras mamá va a charlar con tu padre―. Ella pareció entender la importancia de esa charla y con sus pequeñas me hizo saber que estaba conmigo.


―Te quiero Lizzy. Prometo que no tardaré y luego iremos juntos al parque―. Besé su cabecita y me lleve el monitor de bebé.
Edward me esperaba en la sala, estaba de espaldas mirando lo que parecía una fotografía sobre el buro de la chimenea.


―Edward―. Fue un simple susurro que le hizo darse vuelta y mostrarme el dolor en sus ojos.


―Las cosas no volverán a ser como antes ¿verdad? ―. No supe que decir, porque en realidad las cosas nunca podrían ser como antes.


―Es verdad, nada podrá volver a ser como antes. Lo siento.


―No lo sientas, sabia que en solo un mes nada se solucionaría como quisiera. Las cosas entre nosotros son cautelosas e incluso dolorosas―. Asentí.


―En este momento solo me queda una última pregunta que hacerte, todo depende de ti―. Eso me aterró, yo no quería que nada terminara.


―C-claro dime.


― ¿Puedes confiar en lo que tenemos?


― ¿Qué quieres de-cir?


―Eres la mujer mas importante en mi vida Bella, junto a Elizabeth y he intentado por todos los medios que seas completamente feliz. Una vez dañé todo o poco que teníamos y no pienso volverlo a hacer.


―Yo, estoy segura de que no piensas hacerlo, pero no creo que tenga una respuesta ahora mismo―. Ansiosa lo observé, quería que entendiera.


― ¿No tienes una respuesta? ¿A que te refieres?


Negué suavemente, no podía, no ahora. ¿Por qué tenia que preguntar eso justamente ahora? No lo hagas ahora amor te lo suplico.


― Dime Bella ¿puedes confiar en nosotros? ―. No puedes hacernos esto, él de todas las personas no puede hacer esto.


―No puedes hacerme esto Edward, no puedes hacernos esto―. Él me miró sin poder creer mis palabras.


― ¿No puedo hacerte que exactamente Bella? De verdad me gustaría saberlo y así tal vez entenderte.


―Yo…


Y una sonrisa triste cruzó su rostro, negó despacio y finalmente sus ojos conectaron con los míos. Allí pude ver tanto dolor y tanto sufrimiento. Dios no, este no era mi Edward, este era un hombre derrotado y dolido, un hombre que no tenia intención de luchar.


―Edward yo lo…


―Es tarde, será mejor que pida algo para almorzar e iré a ver a Elizabeth―. 


Él simplemente cortó cualquier cosa que fuera a decir y con aquella mirada de desilusión pasó por mi lado.


Ahogué un grito tapando mi boca con las manos, acabo de dañar algo completamente irreal, lo mejor de mi vida. Estaba teniendo la oportunidad de hablar y sincerarme con Edward, respecto a mis miedos, en cambio omití todo lo que debí haber dicho. Ahora no quedaba más que un corazón desilusionado y una mente confusa y estúpida.    


Regresé a la habitación, y me cambie con unos sencillos jeans y zapatillas. Ahora la verdad es que me asustaba lo que pudiera venir. Estaba viendo por la ventana completamente pérdida en mis pensamientos, cuando sentí sus pasos dentro de la habitación, hubo un poco de ruido en el baño y minutos después apareció afeitado y con una expresión triste.


Elizabeth esta tranquila y venia a preguntarte que querías de comer.


―Edward podríamos…


―No ahora Bella, quiero poder procesar todo y cuando me sienta listo hablaremos, te lo prometo. Además deberíamos comer algo, tal vez comida tailandesa o mexicana―. Él pedía tiempo para asimilar las cosas, solo me preguntaba que era exactamente lo que debía analizar.


―Yo… si, lo que quieras estará bien para mi―. Asentí no muy convencida.
Minutos después que parecieron horas eternas para mí, Edward llego al departamento mientras estaba con Lizzy jugando un poco en la habitación principal.


―Espero que todo esté bien. ¿Qué tal se ha portado mi pequeña ratoncita? 


―. Edward se asomó en el lindel de la puerta y una vez consiguió la atención de Lizzy la cogió en brazos.


―Eres hermosa y el más perfecto bebé que jamás haya podido regalarme la vida―. Y eso fue sin duda algo que hizo a mis ojos aguarse rápidamente.


―Se ven tan bien juntos.
Edward volteo rápidamente a verme y me di cuenta de que ese no había sido exactamente un pensamiento y había salido de mis labios sin siquiera poder retenerlo.


―Gracias, ahora vamos a almorzar y luego podemos ir al parque un rato―. Aquella sonrisa con la que me hablo no logro llegar a sus ojos.
―Si.


Fuimos a la mesa y Edward sentó a Lizzy en su sillita, luego trajo la comida al parecer Tailandesa y sirvió en los platos respectivos. Comimos en total silencio y de ves en cuando nuestras miradas se cruzaban, la interacción de ellos dos me enternecía y adoraba ver los hoyuelos en las mejillas de mi bebé, era tan hermosa y alegre. Por supuesto no merecía que yo tuviera tantas inseguridades respecto a la relación con su padre.


Todo tiene solución o por lo menos es algo que deseo sea completamente verdad. El algún momento de la cena el silencio se hizo tan tenso que únicamente los balbuceos de mi bebé y su hermosa risa eran lo que evitaba que el lugar pareciera un funeral.


―Ahora iremos a pasear un poco, ¿te parece mi pequeña? ―. Ella balbuceó feliz y con sus manitas llenas de comida salpico en la mesa al agitarlas sobre su cabeza.


No quería romper aquel momento y estaba tan absorta que no escuche a Edward llamarme hasta que toco mi hombro, llamando mi atención al instante.


―Bella, ¿Bella?


―S-i ¿dime?


―Te pregunte si quieres venir con nosotros―. Estaba aturdida y asustada, no entendía hasta que punto el hecho de que Edward estuviera distante conmigo me hiciera sentir de aquel modo.


―Yo…


―Entenderé si no quieres, solo esperaba que tu…


― ¡No! ―. Prácticamente grité, no debía pensara todo al revés como venia haciendo.


―Tranquila, no te preocupes será como tu quieras nosotros…


― ¡No! Edward, no. Déjame terminar por lo menos una frase en el día. Claro que quiero ir contigo y Elizabeth, seria maravilloso pasar todo un día en familia―. Sonreí esperanzada, debía hacerlo entender.


―Esta bien, podrías abrigar a Lizzy mientras yo recojo la vajilla―. Aunque lo intentó no pudo esconder aquella sonrisa que hizo brillar sus ojos durante unos segundos.


Asentí de acuerdo y llevé a Elizabeth entre mis brazos, llenándola de besos y palabras dulces, amaba consentirla cada segundo por todo el tiempo que no tuve a su lado. En cuanto la deposite en el cambiador limpie su hermosa carita con paños húmedos, aunque parecía más fascinada con alcanzar el tarro de los mismos que cualquier otra cosa.


Una vez estuvimos listas y en la puerta, Edward salió de la cocina con una cesta de picnic. Una sonrisa que no llegaba a sus ojos y una pequeña pelota de juegos.
….


Diez minutos después nos encontrábamos en el parque cercano al departamento completamente instalados sobre la manta a cuadros y una Elizabeth alegre y sonrojada. Frente a nosotros había varias familias disfrutando del hermoso y cálido día, los niños jugaban y una que otra pareja se demostraba que los besos son un buen conjunto de amor y satisfacción.
Lizzy llamó mi atención al lanzar el balón en mi dirección. Ella estaba tan alegre y vivaz, sentía envidia de su mundo de colores en donde nada podía perturbarla y todo parecía perfecto. Edward estaba distraído viendo hacia el otro lado del parque, no me atrevía a preguntarle que pasaba por su mente, suficiente tenia con que ya no me hablara como para agregarle un disgusto mas.




― ¿Crees en los finales felices? ―. ¿Qué? ¿Por qué pregunta eso?


―Yo… bueno no se, la verdad siempre he creído en que no todo es color rosa. Pero supongo que para ciertas personas si los hay―. Asintió. Ni siquiera sabia con certeza si lo que dije tenia sentido.


―Cuando era pequeño, mi madre decía que los cuentos siempre tienen un final feliz pero la vida de los que crean esos cuentos muchas veces no tenían ese final de cuentos. Y me preguntaba si algún día yo tendría una aventura tan grande en la que lucharía contra dragones y guerreros para enamorar a la princesa. ¿Pero sabes que no me pregunte nunca? ―. Negué, sabia que era pero quería escucharlo de él.


―Nunca me pregunte como seria mi final, ni siquiera lo pensé, no me interesaba solo quería tener lo que esos príncipes tenían. Una bella princesa a su lado. Y cuando la encontré, no pude ganar la batalla aunque parecía que si tenia la guerra en mis manos―. Oh Edward.


―Ahora me pregunto. ¿Eres tú mi princesa?


―Me encantaría ser tu princesa. Solo no se como evitar que el enorme dragón te dañe tanto como lo ha hecho conmigo.


Él a pesar de todo me dedico una sonrisa triste y tomó a Lizzy entre sus brazos, se levantó. Imité sus movimientos y quede frente a las dos personas más importantes en mi vida.


― ¿Estas segura de querer eso Bella?


―Si, es lo que mas deseo.


―Hace unas horas me diste a entender que no podías confiar en nosotros. ¿Como lo puedes hacer en minutos? ―. Su mirada parecía querer penetrar en el fondo de mi alma.


―A veces solo necesitas unos instantes para comprender la melodía mas complicada, ¿por qué no podría yo entender tu palabras? Amo a Elizabeth y a ti mas que a nada en el mundo, incluso mucho mas que la música.
Y aquella sonrisa que me brindo fue la mas sincera que haya visto en todo el día, era una sonrisa radiante y que hacia ver un brillo especial en sus ojos. Lizzy estaba incluso mas alegre, jugueteaba con la camisa de Edward y reía, reía feliz y dichosa.


― ¿Confías en nosotros? ―. Nuevamente aquella pregunta, ¿tenia una respuesta? Si, claro que si.


―Si.


―Entonces acompáñame, ya deberíamos estar en casa―. Lo seguí llevando la cesta de comida y con un calor agradable en mi corazón. Al llegar al departamento Edward se encargo de alistar a Lizzy para dormir, mientras yo hacia la cena.
…..


― ¿Estas seguro de que no debería comer algo más? ―. Según Edward Elizabeth había comido demasiado y cualquier cosa le sentaría mal, sin embargo, eso no terminaba de convencerme.


―Completamente seguro Bella, podría ser dañino que coma tanto en tan poco tiempo. Ahora solo comamos nosotros y hablemos.


Por supuesto esa conversación me asustaba, igual que cualquier otra en la que él utilizaba ese tono y el producto final podría ser desastroso para mi corazón. Una vez terminamos de cenar y dejar todo en orden fuimos a la habitación.


Edward parecía nervioso, abría y cerraba la boca sin poder decir palabra alguna. Se sentó a mi lado en la cama y desordenando sus cabellos me observó decidido.


―Debes seguir tus estudios de música, no debes dejarlos por nosotros―. Y de todo lo que pudiese decir, él salía con eso.


― ¿Qué?


―Eso, que deberías seguir con la música, tocando el pian y componiendo. Se lo mucho que lo amas y no quiero que por Lizzy y por mi lo dejes.


―Nunca he pensado en dejar de estudiar, tienes razón en que amo hacerlo. Pero te equivocas en pensar que ustedes dos son un obstáculo porque no es así, los amo mucho más que a la música.


―Pero parecía que…


―Todo lo que ha pasado últimamente me ha dejado un poco abrumada, de hecho aun no termino de procesar el que tu y yo estemos juntos o que por fin tenga a Lizzy conmigo. Nunca he dejado mis estudios, solo los he aplazado unos días.


― ¿Hace cuanto no vas a la academia?


―En realidad las clases terminaron hace poco mas de dos mes, e iniciaron hace una semana.


― Bella y ¿no crees que debiste haberme dicho eso hace mucho?


―La verdad es que he dejado de pensar en ello desde que me buscaste, bueno en realidad yo te busqué, pero eso no importa. Lo importante es que quiero que retomemos lo que dejamos y…


―Tranquila Bella, las cosas no pueden volver a ser como antes, tenemos que crear nuevos momentos. ¿Estas dispuesta?


―Si, lo estoy como nunca antes―. Edward me encerró entre sus brazos y enterró su rostro en el hueco de mi cuello. Este último mes había sido realmente extraño y definitivamente nada entre nosotros volvía a ser como antes, pero como dijo podemos crear nuevos momentos.


―Nada será fácil.


―Lo se, pero nadie dijo que la vida es sencilla y mucho menos solucionar problemas familiares, pero de eso se trata el camino ¿verdad? Podemos juntos amor―. Lo dijo, finalmente lo dijo.


―Lo hiciste―. Se veía confundido.


―Me llamaste amor, desde que nos rencontramos no lo has hecho y supuse que ya no me amabas.


― ¿Cómo rayos llegaste a esa conclusión?


―Bueno tu, realmente yo…


―Nunca lo dije porque no quería presionarte y supuse que las cosas deberían ir paso a paso―. Y a esto se reduce todo, él siempre quiso lo mejor para mi.


―Nunca quise que sintieras que no te amaba. Lizzy y tú son lo único por lo que este pobre músico aun siente un sonido.


―Edward…


―Lo lograremos mi amor―. Asentí y sabía que aunque tropezáramos nuestra familia estaría unida.


Horas después estábamos en la cama abrazados al otro y disfrutando de las caricias mutuas junto a los besos. Habíamos ido a acostar a nuestra Lizzy y darle el beso de las buenas noches. La perfecta burbuja luego de un día agotador fue rota por un estridente sonido que resonó en la habitación.


―No contestaré, asumamos que no existe.


Reí por su extraña lógica, no se podía fingir que el estruendoso aparato no existía cuando sentía que quedaría sin tímpanos y posiblemente una migraña.


―Menos mal que la habitación es a prueba de ruidos y que tenemos el monitor al lado. De lo contrario tendríamos a una muy molesta Elizabeth por ser despertada―. Sentí su pecho retumbar a causa de la enorme carcajada que salió de su boca.


―Contestaré.


Luciendo su varonil cuerpo se levantó y al encontrar su teléfono móvil contestó.


― ¿Diga? ―. Parecía nervioso y preocupado, ¿Qué estaría sucediendo? ¿Una mala noticia?


―Mierda, si por supuesto. Estaré allí lo más pronto posible, no era mi intención que eso sucediera―. Rastrillaba su cabello una y otra vez con sus dedos y eso empezaba a preocuparme, lo que sea que le estuvieran diciendo no presagiaba nada bueno.


―Muchas gracias por su llamada y de verdad lo lamento. Si no hay inconveniente ¿puedo llevar a mi familia?


―Si señor, en serio lo lamento. Si hasta luego.


¿Qué? ¿Irnos? ¿Quien podrá ser la persona que esta al otro lado de la línea? Los nervios están tomando control de mi cuerpo lo cual no es bueno. Una vez corto la llamada volteó a verme y la preocupación era evidente en su rostro.


―Bella…


― ¿Quién era? ¿A donde vamos? ¿Qué te dijeron? ―. Necesitaba respuestas y rápido, así que mi verborrea salió sin control.


―Puedo contestar una a la vez. Y lo siento, era…


― ¿Si?

―Era France.


Oh no, esto no era posible. Justo cuando todo empieza a tener forma un yunque cae sobre nosotros haciendo mucho más incierto el futuro y no de una manera alentadora. No era la persona que esperaba y ciertamente no seria nada bueno, nunca lo fue.


France.



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Y se que no tengo palabras para expresar lo apenada que estoy, muchas me han dicho que esperan ansiosas esta historia. Les agradezco muchisimo la paciencia a las que aun perseveraron y esperaron porque ahora son recompensadas, deseo sus criticas constructivas y sus opiniones, ademas les anuncio que esta historia tendra unos quince capitulos nada mas. Ahora a disfrutar. 

 

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