miércoles, 28 de julio de 2010

Capitulos 4 y 5 De Niñera a Mama


holaaaa encuesta cerrada, la ganadora es DE niñera a Mama asi que aqui tienen dos capitulos de esta hermosa historia escrita por una gran amiga Pame y obvio con su autorizacion la publico aqui. Gracias por comentar, por su apoyo a la historia y sin mas palabreria jeje disfruten leyendo...

_________________________________________

Capitulo 4

Ed.-

...

- Edward debes levantarte.- escuché a lo lejos la familiar voz de mi madre

Gemí intentando encontrar mi voz en algún recóndito lugar donde haya quedado la noche anterior. De sólo recordarlo, se me partía la cabeza ¡Maldito Emmet! Juro nunca más hacerle caso cuando diga que sólo será una copa y nada más. Y todo por celebrar que comenzaríamos con las dichosas "Prácticas Profesionales"*

- ¿Qué hora es?.- dije con la voz amortiguada por la almohada

- Te saludaría con buenos días, pero teniendo en cuenta que ya estamos por tomar el té de la tarde, debo decirte "Buenas tardes", son exactamente las cinco con treinta y siete minutos de un maravilloso día domingo.-

Giré a mi costado para ver a una risueña Esme en posición de enfado con sus manos en las caderas y moviendo graciosamente su pié.

- Buenas tardes hermosa mujer que me haz traído al mundo.- la saludé meloso

- No uses tus artes de chantaje conmigo jovencito ¿Recuerdas haberme prometido que me acompañarías a la galería de arte de Margot?.- exactamente eso era lo que quería evitar, pero por lo visto mi madre era persistente

Puse en práctica mi último recurso de supervivencia

- ¿No podría mi querida hermanita suplir mi ausencia?.- amplié mi sonrisa hacia ella

- Tu querida hermanita ha estado más de una hora alistándose en el baño, para salir con su novio y luego debe ir a su trabajo por un rato.- apuntó

- ¡Ves! Te dije que no era buena idea dejarla pololear tan inmadura.-

- ¿Quién es la inmadura?.- se escuchó una voz familiar tras mi madre

- Tu hermano te nombra a ti

- ¡Liz!.- canturrié.- ¿Quieres ganarte el doble de tu mesada este mes?.-

- ¿Quién será el benefactor?.- entrecerró los ojos

- Tu precioso hermano ¡Por supuesto!

- ¡Pff! Olvídalo. Gano el doble de tu mesada en mi trabajo como mesera.- se rió de mi intento de soborno

- Bien Edward. En vista que tu lado chantajeador y sobornador es realmente patético ¡Levántate!.- exigió mi madre con cara de maldad a cuestas

- ¿Y si no quiero?.- en el momento que dije eso, me arrepentí

- ¡Lo pagarás!.- gritaron las dos al unísono

Un minuto después tenía a dos mujeres realmente expertas en el arte de las cosquillas encima de mí y sin darme tregua. Mientras Liz atacaba mis pies, mi madre muy obediente a las órdenes de mi hermana estaba totalmente concentrada en mi estómago y cuello. Entre lo que podía abrir mis ojos de tanto reírme, vi al único que faltaba para el cuadro perfecto de "ahoguemos a Ed con cosquillas", mi padre

- ¡Hey! ¿Qué le hacen a mi futuro colega?.- gritó desde la puerta

- Haciéndolo pagar por sus errores.- contestó mi hermana

- ¡M-me…rindo! ¡Me rindo!.- dije ahogado de tanto reírme

- ¿Prometes cumplir tus promesas de ahora en adelante?.- hizo de jueza mi madre

- Está bien, está bien ¡Lo prometo!.- admití al verlas listas para otra ronda de cosquillas

- ¿A qué te están obligando ahora?.- preguntó divertido mi padre

- Debo ir a la exposición de arte de Margot.- hice una mueca al recordar mas que nada a su hija

- ¡Oh! ¡Jessica en acción nuevamente!.- rió mi padre

- Exacto.- contesté poniéndome de pié

- No te preocupes. No te dejaré ni un solo minuto expuesto a la cacería de esa tigresa.- todos reían con mi madre, lo cierto era que mi suplicio era máximo

- Quisiera saber, ya que han levantado al segundo hombre al mando de esta casa ¿Qué hará el primero que no te acompaña él?.- miré divertido como mi papá hacia muecas

- Tu padre esta en una labor de limpieza total de la parte externa de la casa ¿Si quieres pueden intercambiar roles?.- nos dio la opción mi madre

- ¡No!.- gritamos los dos al tiempo que mi padre corría escaleras abajo y yo me metía a la ducha veloz

Llegamos a la exposición. Mi madre preciosa como siempre enfundada en un elegante vestido verde y yo con la pinta de un pingüino con corbata. Nos comenzamos a adentrar a la galería cuando de improviso mi madre me atajó y comenzó la misma infructuosa labor desde que tenía memoria de infante ¡Intentar peinar mi cabello! ¡Imposible!

- ¡Por Dios hijo tu pelo parece cualquier cosa!.- exclamó vencida como siempre

- ¿Y en 23 años no te habías dado cuenta de este detalle?.- dije divertido

- En fin, así y todo eres un bombón. Jessica ya ha divisado el objetivo

Miré en la dirección que apuntaba con disimulo y en efecto, la señorita "mírenme soy una diosa" estaba acercándose con verdaderos pasos felinos hacia nuestro lugar, claramente tratando de parecer sexy ¡Intento fallido! Me parecía más un caballito recién nacido que otra cosa

- ¡Tía Esme!.- se colgó a mi madre.- ¡Que gusto tenerla acá!.- chilló

- El gusto es nuestro Jessica ¡Tu madre cada vez se perfecciona más!

- ¡Es de familia, tía querida!.- en un disimulado movimiento nos dimos una significativa mirada con mi madre.- ¡Eddie! ¡Estás muy apuesto esta noche!

Ok, aquí vamos. Obviamente tenía que responderle el cumplido, pero ¿Cómo hacerlo si parecía un verdadero espárrago con disfraz de repollo y encima verde? Mi madre tuvo que haber adivinado mis pensamientos, porque con recato me dio un pequeño apretón en el brazo que tenía tomado

- Gracias Jessica.- asentí en su dirección.- Tu también te ves…muy bien.- terminé viendo como su cara se incendiaba y pestañeaba cual le hubiera caído una basura en el ojo

- Tu siempre tan caballero, precioso.- mi guiñó un ojo.- ¡Tendré un brindis reservado para ti!

- Bueno, permiso querida. Iremos a ver el trabajo de tu madre.- se disculpó educadamente mi mamá y estuve a punto de bailarle en agradecimiento

Jessica Stanley había sido compañera mía en secundaria y de ahí nuestras madres habían desarrollado una fuerte amistad. Claro que su madre, era muy distinta a su hija, era mucho más centrada e inteligente que ella. No había recuerdo en mi mente, en que no estuviera Jessica tratando de conquistarme en base a nada sutiles galanteos, piropos y técnicas de seducción o al menos eso creía ella. Lo cierto era que en un comienzo me parecía divertido; pero avanzado el tiempo era fastidioso.

No podía negar que era una chica bastante bonita, hoy solamente su atuendo no le hacía compañía, pero más hermosa aún era una combinación entre sus labios cerrados y sus ojos lejos de mí.

La tarde dio paso a la noche y yo esperaba ansioso el momento en que mi madre por fin exclamara que se había aburrido de observar tanto cuadro extraño. Porque por más que los miraba y trataba de encontrar aunque fuera un pájaro dibujado ¡Era inútil! ¡Bendita Pintura Abstracta!

- ¿Estás aburrido?.- esa voz aguda era lo último para rematar mi estado zombie

- No, es sólo que estoy cansado.-

- ¿Una muy larga noche?.- me giré hacia ella

- Así es. Fue una larga noche y lo único que deseo es dormir…solo.- remarqué la última parte al ver sus ojos expectantes

- Podríamos salir un día de estos…- su invitación fue interrumpida por el sonido de mi móvil

- Lo siento.- me disculpé antes de contestar, a pesar de su cara.- ¿Hola?

- Edward ¿Aun están en la entretenida exposición?.- mi hermana siempre tan sutíl

- ¡Oh sí! ¡Aún!.- contesté con tono irónico de alegría

- ¿Y tu acosadora personal? Ya hizo acto de presencia e insistencia.-

- El teléfono salva.- intente darle a entender que me había liberado de ese gran detalle

- Entonces me debes una grande. Necesito justo ahora un chofer.-

- ¿Y eso por qué?.- Jessica me observaba, intentando acercarse a mí para escuchar mi conversación.- Que yo sepa mi amiguito anda de chofer del día

Mi hermana Liz estaba actualmente como pareja de uno de mis grandes amigos. Si bien, en primer momento me había molestado la situación…luego de un año me había acostumbrado. Tenía que darle crédito a Sthepen, era uno de mis pocos amigos que valían la pena en cuanto a relaciones estables y serias, y bueno…mi hermana había sido la afortunada. A pesar de sus cinco años de diferencia, Sthep era un hombre dominado por una mujer que recién cumplía sus dieciocho años.

- Tu amiguito, es decir, mi amor anda de chofer mío.- detalló firme.- El chofer lo necesita otra amiga mía, tu sabes… Pero bueno si no puedes, yo podría pedirle a otro...- no la dejé concluir

- Llevo a mamá a casa y en media hora estoy ahí.- dije olvidándome de la sombra a mi lado que bufó indignada

- ¡Ese es mi hermano! Siempre dispuesto ayudar al prójimo.- río a mandíbula batiente.- Nos vemos en media hora.

Colgué el teléfono sonriendo como idiota. Sonrisa que se me acabó al mirar rostro tenso de mi no grata acompañante.

- Entonces es cierto.- comentó ácidamente

- ¿Qué cosa?.- pregunte sin entender del todo su afirmación

- Una amiga me comentó que te habían visto…digamos, acompañado la semana pasada.- la dejé continuar con su veneno.- Con esa chica que trabaja en el mismo bar que tu hermana, Rose y tu amiguita

- Jessica, no creo que tenga deber de darte explicaciones.- traté de no demostrar en forma evidente mi disgusto.- Pero para saciar tu curiosidad y que tus amigas puedan salir a divertirse y no estar como detectives privados a mi cargo ¡Si! Me vieron muy bien acompañado, se llama Kate

- ¡No puedo creerlo!.- chilló indignada.- ¡¿Qué es lo que puedes ver en una ramera como esa?

- Primero, mide tus palabras porque por si lo olvidas mi hermana y dos de mis mejores amigas también trabajan allí y no son ningunas rameras.- dije calmadamente, pero con un tono de advertencia.- Y segundo, veo en ella lo que no encuentro en ninguna otra mujer

- ¡Me imagino! ¡¿Ya te acostaste con ella? ¡Porque supongo que lo que te fascina es la facilidad con la que pudiste encamarte con ella!.- gritó y no tuve tiempo de devolverle todo lo que quería decirle, pues su madre llegó a aplacar el escándalo de su hija

- Jessica por favor ¿Qué está pasando? Estás llamando las miradas de todo el mundo.- la tomó por el brazo y la jaló

- ¡Es todo culpa de Edward!.- siguió gritando y Margot me miró interrogante

- Lo siento Margot, pero solamente estábamos hablando y ella se alteró. Lo único que puedo decirte es que no voy a permitir que Jessica insulte a mi hermana y a nadie importante para mí. Permiso

Me aleje en busca de mi madre, escuchando los chillidos de Jessica y sintiendo las miradas de todos los presentes alternarse en mí y el espectáculo detrás de mí. Mi madre entendió mi mensaje sin siquiera emitirlo y se encaminó a la salida conmigo tras de ella. Pasé a casa para dejarla ahí luego de conversar todo lo ocurrido en el trayecto y contar con su apoyo por mi actitud y me dirigí al bar.

...

- Me gusta tu atuendo de los domingos ¡Muy lúdico!.- se burló Tanya de mi formalidad

- Graciosa.- nos saludamos y entramos

- ¡Hey tu!.- me apuntó Rose.- ¡La próxima vez que se les ocurra salir a emborracharse al quinteto de payasos, asegúrate de ponerle una mordaza a mi novio!.- amenazó

- ¿Qué hizo ahora?.- pregunté divertido.- Yo lo dejé de pié en la puerta de su casa

- Pues el muy idiota, tomó un taxi a pesar de su estado y fue a ¡mi casa!.- se señaló.- Pero eso no es lo malo ¡Lo horriblemente malo fue la serenata que me brindó a las seis de la mañana! Y no solo eso ¡El espectáculo que armó despertando a todos! ¡Llegó hasta la policía Edward!

- Creo que Emmet se equivocó de carrera, lo de él no son los bisturís; sino los micrófonos.- me reí ganándome un golpe en la nuca por parte de Rose

- Muy gracioso Cullen.- empujó mi hombro al pasar por mi lado.- Pero te lo advierto, la próxima vez pagaran ustedes las consecuencias.- y salió del local

- Yo que tu me tomo enserio esa amenaza…es…mmm…ella ¡Es Rose!.- rió Tanya

La noche anterior habíamos salido por ocurrencia de Emmet, como me había quejado desde que me había despertado. Jasper, Sthep, Fox, Emmet y yo. Todos compañeros de Universidad, así como lo eran Rose y Tanya, aunque con la última mi historia de amistad se remontaba a muchísimos años atrás.

Entramos donde estaban todos los demás terminando de ordenar por la noche anterior. Mi hermana como siempre pegaba a mi amigo, otras chicas guardando vasos y Kate, acomodando unas botellas. Tanya, me dio un pequeño codazo indicándome con su barbilla a la chica que desde hacia unos dos meses, estaba llamando poderosamente mi atención.

Mi hermana había entrado a trabajar como mesera a este bar para ahorrar dinero, según ella. Pero la verdad era que, apenas cumplió su mayoría de edad, buscaba cualquier excusa para aprovechar sus nuevos límites de libertad. Tanya, Rose y Liz, se habían presentado juntas y el tipo, bastante listo las había dejado a las tres sin chistar. Listo, porque aunque se tratara de mi hermana pequeña, mis compañeras; mi mejor amiga y la polola de mi amigo, había que reconocer que eran bastante bonitas…aunque siempre las sacara de quicio diciéndoles que eran "mujeres promedio"

Kate, era compañera de trabajo de las chicas y por medio de ellas la había conocido. Era secreto a voces que ella y yo nos gustábamos, pero hacia una semana recién que me había atrevido a invitarla…en una especie de cita. Morena, ojos pardos, alta y de contextura delgada. Estudiaba Educación Parvularia en otra universidad y trabajaba para apañar gastos.

- ¡Hermanito!.- gritó Liz, para llamar la atención de los demás, especialmente una persona a la que le percibí un rojo furioso en su rostro

Saludé a todos y esperé paciente a que terminaran de ordenar y guardar todo en su lugar. Salimos del local Tanya, mi amigo, mi hermana y Kate. El dueño y otras personas se fueron inmediatamente.

- Bien. Nos vamos amor.- indicó mi hermana a su novio

- La quiero de vuelta temprano.- apunté a mi amigo

- No me vengas con tu papel de hermano mayor.- bufó Liz

- La llevaré temprano hermano. No hay problema.- informó Sthep divertido, mientras se subían a su auto

- Creo que yo también me iré.- dijo Tanya y agregó.- Nunca me ha gustado ser mal tercio

- Te paso a dejar.- ofrecí

- No gracias Ed. Tomo un taxi ¡Diviértanse!.- se despidió

Lo cual me dejaba a mí y ella solos. Si bien la semana pasada habíamos salido en plan de cita, no había pasado nada más allá. Y tenerla frente a mí y solos, ciertamente me ponía nervioso, incluso sabiendo que en ese momento yo era el mayor ¡Pff!.

- Creo que también deberíamos irnos. Mañana es una nueva semana de estudios.- me sacó de mis aturdimientos

- Te llevo.- nos subimos a mi auto y me encaminé a su casa

Durante el trayecto hablamos poco, la verdad es que al parecer los nervios eran compartidos. Odiaba comportarme así, pero mis únicas dos relaciones formales a mis 23 años habían sido Lauren, una compañera de secundaria que no había necesidad de entablar tema porque ella lo hacia por los dos y Vanesa, mi vecina de toda la vida, por lo que nuestra conversación no había variado de la amistad al noviazgo.

Llegué a su casa en poco rato, hubiera querido demorarme más, pero un día domingo de noche, el tráfico era en relación a un auto cada treinta cuadras.

- Gracias por traerme Edward.- ese era señal de despedida y me hizo reaccionar, no me quedaban más de diez minutos a mi favor

- Kate…- inspiré para darme ánimo.- Quería saber como lo habías pasado el fin de semana anterior. No tuve tiempo a preguntarte y bueno…- necesitaba un curso urgente para enamorar chicas

- Fue increíble Edward.- la miré incrédulo.- ¡De verdad! Quizás solo falta algo más de confianza, pero me agrada en demasía tu compañía

- Eso de "falta de confianza" se puede solucionar si salimos nuevamente.- miré nervioso en varias direcciones.- ¿Te gustaría salir un rato durante la semana? No se, hacer más cosas. Aún no estamos con los exámenes encima y…podría ser durante las tardes.- me explayé demasiado

- No tengo ningún problema Edward, pero debe ser después de mis horas de trabajo.- la miré sin entender, se suponía que su trabajo era el mismo que mi hermana, es decir, viernes y sábado por la noche.- Trabajo los días de semana igualmente Edward. Ayudo en una cafetería, salgo todos los días después de las siete.

- No sabía eso.- admití.- Pero después de las siete me parece perfecto

- Bien, entonces espero tu llamado.-

Asentí aturdido observándola, que no me percaté cuando se despidió y bajó del auto. Tan solo unos segundos de conciencia, me alertaron de su cara extrañada…debía de haber dicho algo y yo como imbécil, ni siquiera me percaté. Bajé veloz de mi auto y la alcancé en la puerta de su casa, tomándole por un brazo

- Kate. Yo…no sé si dijiste algo al bajarte, solo estaba pensando y…

- No te preocupes Edward. Tan solo me despedí.- rió de mi verborrea

- Lo siento.- admití avergonzado.- Entonces nos vemos en la semana

- Ajá. Esperaré tu llamado.-

- Ok.-

Me acerqué para despedirme con un beso en la mejilla, pero mis ganas de probar sus labios me tenían al borde de la locura y mi ansiedad más nerviosismo, no eran buena combinación. Así que sin pedir permiso ni nada, acuné su rostro con mi mano y cuando mis labios hicieron contacto con la cálida piel de su mejilla…corrí mi cara para depositar un simple roce en sus labios, que ardían con el rubor de su rostro.

- Me gustas demasiado.- susurré sobre sus labios

- Yo…tu también Edward, pero quiero irme con calma.- pidió moviéndose algo incómoda bajo mi tacto.

- Lo siento. Siento ponerte incómoda, es solo que no aguantaba más el probar tus besos.- admití con la verdad

- No te disculpes, está bien.-

La seguí notando incómoda o nerviosa mientras mi cara estaba adosada a la suya, así que tras depositar un beso en su frente, me alejé y nos despedimos con un movimiento de mano solamente. Quizás había hecho mal en no consultarle nada, pero no eramos niños para eso…en todo caso, no me arrepentía de nada. De alguna forma u otra teníamos que empezar por algo y un casto beso, era "algo"

El día viernes llegó y no sabía nada de Kate. Cada vez que había llamado a su móvil o me salía la dichosa grabación o simplemente estaba apagado. No sabía que pensar o entender con su reticencia a hablar conmigo, lo cual me dejaba en punto muerto. Esperaba al menos un rechazo por medio de un mensaje o cualquier cosa, pero solo recibía silencio.

- ¿Por qué traes esa cara? ¡Alégrate hombre! ¡Es viernes!.- celebró Tanya a mi lado, al tiempo que salíamos de la última clase por esta semana

- ¿Qué haz sabido de Kate?.- pregunté directamente

- Está enferma.- respondió Tanya

- La he llamado y no contesta su móvil, pensé que solo no quería hablar conmigo

- Quizás puede haber algo de eso ¿Qué sabes de sus ex parejas?.- enarqué una ceja hacia ella

- ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?.- bufé entre molesto y hastiado.- ¿Acaso hay psicópatas, asesinos, delincuentes u otra cosa en su lista?.- reí negando con la cabeza

- Ese es el problema mi querido tonto amigo.- palmeó mi espalda con un poco mas de fuerza amistosa.- No habría quizás tanto problema si algún ex fuera como ellos. El problema aquí es no hay pasado ¿Me entiendes?.- levantó sus cejas y mi diversión terminó

- ¿Qué quieres decir?.- mi cara debía ser un poema

- ¡Dios! ¡Es que acaso todos mis amigos son así de inteligentes!.- exclamó al cielo dramáticamente.- Lo que trato de decirte mi querido futuro médico de la idiotez, es que la chica no tiene repertorio amoroso. Más simple aún, el beso que le diste la semana pasada ha sido su primer beso en los labios ¿Cómo lo ves?.-

- Estás de broma.- reí con esa típica risita entre histérica y nerviosa

- Nones.- negó con su largo y huesudo dedo.- Nos contó eso un día en que Rose comentó sus últimas aventuras con Emmet y ella, cuando fue su turno de hablar confió que era virgen, y no sólo de allí.-

- ¿Cuándo te contó lo del beso?.- inquirí frenético por saber si había jodido todo

- No te preocupes Ed.- me calmó.- Es solo que ella no sabe como reaccionar. Le gustas, pero teme que por sus veintiún años y siendo casta y pura, tu salgas corriendo como loco.- obviamente divertida con la situación.- Pero es cierto que ha estado enferma, en todo caso en la noche igual vendrá a trabajar. Ahí es tu oportunidad

Llegué a casa dándole vueltas una y otra vez a la conversación con Tanya. Me parecía increíble creer que ella era ¿Virgen? ¿Veintiún años? Mi hermana tenía dieciocho, pero aunque me desagradara, debía admitir que sabía que su repertorio sexual había comenzado con mi amigo. Lo cual le había valido un golpe certero en su mandíbula, una noche en que el trago había aflojado de más su lengua.

- ¿A qué hora salen hoy?.- pregunté a Liz cuando estábamos comiendo

- A las cuatro. El local los días viernes cierra antes ¿Piensas ir?.-

- Quizás.- dije no muy convencido

- Si quieres hablar con Kate, debes estar antes de las cuatro. Los sábados ella trabaja por la mañana así que se va corriendo cuando termina el turno.

Tres y media de la mañana y estaba parado fuera del bar con una noche un tanto fría. No había querido entrar, pues había llamado a Tanya para saber que se veía dentro y mi amigo Emmet era cliente consumidor por hoy. Así que si quería hablar sobrio y en buen estado con Kate, no era opción entrar ahí… Media hora más tarde, la dueña de mis inquietudes, salía apresurada del local con destino a la parada de taxis. Corrí tras ella…

- Kate.- ella se volteó sorprendida

- H-hola Edward.- tartamudeo

- ¿Cómo estás?.-

- Bien. Algo enferma estos últimos días, pero todo bien.- no me miraba cuando me hablaba

- Vine, porque quería conversar contigo.- dije decidido

- Edward. No te he contestado porque he estado algo ocupada y además estuve resfriada. No asistí a mis trabajos y tampoco a la Universidad.- sabía que la mitad de las cosas eran ciertas

- No te preocupes, está bien.- no quise ahondar mucho.- ¿Puedo ir a dejarte?.- aventuré

- No es necesario Edward. Gracias de todas maneras.- se apresuró a decir

- Es idea mía o estás arrancando de mí.- largué lo que tenía sin sonar a reproche, mas bien lo hice en forma divertida

- N-no…no…nada que ver.- arremetió nerviosa

- Entonces deja que te lleve. Vine a verte nada más.-

Accedió luego de unos diez minutos y procedí a llevarle a su casa, pero antes hice mi movimiento magistral. Estacioné a dos cuadras de donde estaba su casa, si íbamos a hablar lo haríamos sin presiones…y frente a su casa, era obvio que ella arrancaría como había intentado antes sin darme tregua a hablar.

- Creí que me llevarías a casa, en todo caso no te preocupes, desde aquí puedo caminar.- iba a bajarse, pero fui mas rápido y la tomé del brazo

- Kate, tenemos que hablar.- la atajé

- Edward…- comenzó, pero me adelanté

- Tú me gustas. Te lo he dicho y no bromeo cuando lo digo. Quiero saber si realmente tengo una oportunidad contigo.-

No sabía a ciencia cierta si mis palabras estaban bien o no, si es que la estaba presionando de forma inconciente, pero tenía que tener claras mis reglas en el juego…si es que había tal. Ella se sonrojó a pesar de que estaba algo obscuro el lugar, pero los faroles provenientes de la calle me hacían ver su rostro.

- Yo te he dicho…que también, pero…-

- ¿Pero?.- la insté a seguir

- No lo sé…- susurró y bajó su mirada

Me giré en su dirección y la hice mirarme. No podía largarle que sabía su nulo historial de romances, pero tampoco encontraba la forma para urgir a que ella por decisión propia me lo confiara. En mis relaciones formales o pasajeras las cosas no eran tan complicadas.

Tomé una determinación en ese momento y la seguí. Elevé su rostro a mi altura y me acerqué despacio a ella, sentí su aliento en mi rostro y acerqué mis labios a los suyos. Fue el mismo beso de la primera y última vez, un roce simple y delicado. Sentí su labio temblar bajo el mío y con timidez presionar sobre los míos. Sonreí en mi interior, al menos que tuviera la disposición, era una buena señal.

- Edward…- la oí decir tan despacio que no supe si era real o no

- Dime.- dije sin separarme de sus labios y del adelanto que había obtenido

- Yo…yo…no se besar.- admitió temblando y respiré tranquilo, sabiendo que esto hacía mas fácil las cosas

Abrí mi puerta y bajé, rodee el auto y abrí su puerta, extendiéndole la mano para que descendiera.

- Ven.- la invité a bajar conmigo

- Edward…lo que te dije…-

- Hablemos acá.- insistí

Bajó con su mano en la mía, a lo cual aproveché para apretar suavemente…en señal de estar ahí con ella y sin más. Ella me miró y sonrió débilmente

- Bien.- dije una vez apoyados en el capó de mi auto.- Ahora podemos hablar

- Ya te lo dije.- se movió inquieta delante de mí

- No sabes besar.- repetí sus palabras

- Aham.- musitó

- ¿No haz tenido novio o pareja antes?.- traté de ser sutil

- Lo siento Edward, debo irme.- anunció sin levantar la vista y dándose vuelta en retirada

- ¡Hey! Espera.- la tomé suavemente y la dejé frente a mi sin soltar sus brazos.

- Esto es vergonzoso.- gimió tapando su cara con sus manos, cuando logró que la soltara

- Esto es tema de confianza.- rememoré sus palabras de la noche pasada.- Y es tema de práctica

- No sé…no sé ni que hacer. Me da vergüenza, me siento tonta.- gimoteaba como una niña pequeña

Sonreí y tomé su barbilla. La observé y pude notar que no mentía. Porque debo confesar que en un principio, creí que solo era una excusa. Pero viendo sus facciones asustadas y sus ojos expectantes…

- No eres tonta.- deposité un beso corto en sus labios.- Y en todo caso de ser así, quiero que seas mi tonta….- murmuré despacio sobre sus labios

- Yo quiero serlo.- admitió quedito

- Era todo lo que necesitaba saber.- terminé con nuestra plática para pasar a lo que me tenía el corazón a mil

Presioné con más fuerza mis labios sobre los de ella. Y comencé a moverlos despacio, a la par que sentía como ella imitaba mis actos con un poco de indecisión. Finalmente entreabrí mis labios abarcando su labio inferior y fui subiendo la intensidad del beso.

Bajé mi mano a su cintura, ubicando la otra tras su cuello para acercarla más a mí. Y de ese modo terminar con los titubeos.

Luego de unos segundos, mi ansiedad me pasó la cuenta y rocé su labio inferior con mi lengua, en respuesta recibí un inquietante gemido, pero la invitación a saborear del manjar profesado por su boca. Mi lengua se acopló en su boca y buscó la suya comenzando una ronda excitante. Para cuando sabía que debía apartarme para dejarla y dejarme respirar, nuestro beso había adquirido sensuales roces que habían aumentado su ritmo hasta hacerlo frenético.

- Ahora la práctica no es problema.- sonreí repartiendo varios besos en sus labios

- Me gustó mucho.- reconoció, hinchando mi pecho

- Ahora eres mi tontina.- bromee, ganándome un beso

- Lo soy.- me confirmó

De ese hecho hacían ya ocho meses. Lo recordé estando tirado en mi cama y analizando cada cosa que había pasado en este tiempo. En estos ocho meses había momentos gratos y otros no tanto. Los menos gratos eran sus celos enfermizos por cualquier chica que me miraba más de lo que a ella le agradaba o que se acercaba a conversar alguna nimiedad.

Hoy el tema amargo en nuestra historia estaba siendo provocado por el inicio en dos meses más de un nuevo y para mí, último año Universitario. Había decidido hacer mi última Práctica Profesional en otro lugar donde no tuviera la sombra de ser el hijo del Dr. Carlisle Cullen y ser yo mismo, brillar con luz propia como decía Tanya.

Asunto que en este último mes nos había tenido metidos más en discusiones que compartiendo y disfrutando de nuestros encuentros. Además de tener otros asuntos en los cuales no estábamos fallando, como pareja…el asunto del beso, había sido al parecer un indicio no tomado en cuenta cuando habíamos empezado…y al parecer estaba pasando factura, al menos en mí…

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Capitulo 5

Ed -

...

Bajé a tomar un vaso de jugo después de una maratónica rutina de estudio. Con hoy, eran cinco días sin interrupción, más que para lo básico, que llevaba enfrascado estudiando para el esperado último examen de mis seis años de carrera. En un mes y medio más, comenzaba lo que sería en sí mi Práctica Profesional, la última etapa para convertirme en un Médico especializado en Pediatría. Saludé a mi madre, quien me miraba preocupada por mis largas horas de estudio, pero volvía a tranquilizarla con el mismo discurso de hacía varios días.

- Mamá, esto será lo último. Vendrán mis vacaciones y después sólo tendré que poner en práctica el esfuerzo de ahora

- ¡Lo único que espero es que no te enfermes!.- me regañó cariñosamente

- Soy un roble madre.- me pegué en el pecho al estilo Tarzán.- ¿Lo ves?

Los dos reímos por mi pobre imitación del hombre-mono aquél. Mi hermana entró corriendo a la cocina, saludando con un escueto "Hola" y metiendo su nariz en todas las ollas que estaban a fuego.

- Te tengo un recado.- me indicó.- Cito textual: ¡Dile a tu hermano que prenda su maldito móvil!

- Gracias por el aviso.- hice una mueca

- ¿Malas las relaciones?.- indagó.

Tanto ella como mi madre, quedaron expectantes a mi respuesta. Yo sólo me encogí de hombros, no queriendo ahondar en el tema. Habían pasado unas cuantas semanas y las peleas por lo mismo continuaban su curso constante.

- ¿Es Kate?.- preguntó cautelosa mi madre, una vez que mi hermana abandonó la cocina

- Le plantee la idea que tengo.- expliqué.- De irme a realizar mi práctica a otra ciudad.- fui más específico.- Desde esa conversación hace dos meses las peleas no paran, porque no está de acuerdo con mis pretensiones

- Bueno es una reacción normal.- concordó.- Yo siendo tu madre, me siento temerosa a que te vayas a otro lado mi amor. Es lógico que ella, esté actuando insegura

- Lo veo de una forma egoísta.- me sinceré.- Si ella estuviera en mi lugar, la apoyaría.

- Será…quizás ¿Qué el enamoramiento es sólo unidireccional?.-

- Ella me gusta, me encanta. Nunca me había costado tanto una relación y eso lo hacía más atractivo aún…- con un gesto de mano me detuvo

- ¿Hacía? ¿Te haz oído hablar hijo? Además analiza tu mismo las palabras…hablas de gustar, no de amor y son cosas completamente diferentes.-

Pensé un momento en sus palabras y tuve que darle crédito que ni yo mismo me había notado hablar en pasado. Antes de que las discusiones se hicieran pan de cada día*, estaba convencido de estarme enamorando como enfermo de ella, mas hoy, no sabía siquiera si tendríamos chance para cumplir el año juntos.

Tanya y Jasper llegaron a estudiar en grupo, para finalizar los esfuerzos de una semana y ponerlos en práctica el día de mañana que sería el examen. Estuvimos estudiando por más de cuatro horas. Al terminar lanzamos los libros y apuntes por todo mi dormitorio y nos echamos, cuales animales en el piso.

- Estoy muerta.- suspiró cansada Tanya.- Juro que si ese viejo calvo no me aprueba, soy capaz de desnudarme frente a él, como último recurso

- ¡Wow! Envía un mensaje para estar atentos a la ventanilla.- rió Jasper

- Olvídalo Jazz.- hice una mueca de asco.- No te pierdes de nada.- recibiendo un zapatazo de Tanya

- ¡Tu eras el del problema!.- contraataco Tanya.- Siempre pensé que eras gay ¡Dormíamos juntos y no se te…!.- gesticuló con su dedo empinado, haciendo alusión a mi miembro

- En cambio si hubieras dormido conmigo.- se señaló Jazz.- A esta hora estarías con más de doce hijos ¡Tendríamos un equipo de fútbol completo!

Seguimos bromeando mientras bajábamos a comer algo. Parecíamos verdaderos cavernícolas devorando todo lo que Esme nos había preparado. Jasper sucumbió a su cansancio y se fue a dormir, mientras Tanya y yo conversábamos de un tema y otro. Hasta que llegamos al tema de parejas.

- Supuse que andaban peleados.- comentó.- La semana pasada apenas me miró cuando entré al local. Además que ahora se hizo muy amiga de la nueva chica. La tal Irina y desde el primer día en que pisó el local la odié, así que ya no hay mucha química entre tu novia y yo

- Ella está celosa de ti.- solté sin más

- ¿Perdón? ¿Acaso escuché bien? ¿Dijiste celosa? Pero… ¿Por qué Edward?.- preguntó atropelladamente

- Está convencida que entre nosotros hubo algo y que aún quedan cosas

- ¿Le aclaraste que nunca te vi o me viste mas que una amiga o hermana? ¿Verdad?

- Perdí la cuenta de todas las veces que le he repetido la misma oración.- me dejé caer en el sillón

Nos quedamos en silencio, para cuando me vine a incorporar…ya era de día. Una hora más tarde estábamos de camino a la universidad, dando los últimos repasos a la materia. Al llegar, mi hermana corrió como despavorida donde Sthep, que se encontraba junto a Emmet, Rose y Fox.

Entramos al examen deseándonos suerte entre los siete. Dos horas y media mas tarde, nos llenábamos de cafeína para aguantar un par de horas más y saber los resultados, mientras los cigarros desaparecían por arte de magia entre todos. Kate llamó un par de veces a mi móvil, pero previendo que la llamada terminaría en pelea por mi falta de comunicación los últimos dos días, omití su insistencia y opté por silenciarlo.

Uno a uno fuimos entrando por los resultados. Y veinte minutos después, esperábamos impacientes la salida del último, Jasper. Se abrió la puerta y vimos salir un cabizbajo Jazz, las chicas inmediatamente corrieron a abrazarlo, puesto que su cara indicaba que los resultados no habían sido los esperados y tendría que volver a cursar el semestre.

- ¿Tan mal?.- preguntó Emmet, viendo como Tanya y Rose abrazaban a Jasper

- ¡Oh, no hermano!.- medio sonrió Jazz.- La verdad es que se siente genial en medio de dos mujeres

- Te pregunto por el examen, Whitlock.- explicó Em

- ¿Obtener una nota máxima es malo?.- contestó Jasper riendo abiertamente

- ¡Idiota!.- gritaron las dos chicas, regalándole un golpe certero en la cabeza

- ¡Hey!.- se quejó Jasper.- Necesitaba un poco de atención ¿No?

- ¡Eres un payaso!.- reí con él.- Bien ¿Qué haremos ahora?

- ¡A celebrar!.- rugieron todos

Nos dirigimos a un bar cercano los ocho, junto a mi hermana. Mi móvil vibró en mi pantalón repetidas veces, pero sólo respondí el llamado de mi madre para compartir con ella la alegría del momento.

- ¿Ya saben donde harán sus prácticas? ¿Y con quién?.- consultó mi hermana en general

- Yo lo haré con mi bebé.- respondió Rose acariciando como un gato a Emmet.- Pero ¿Dónde? Creo que tenemos que conversarlo

- Yo lo haré junto a tu bebé.- se mofó Fox.- Y no sé donde, pero fuera no lo creo

- ¡De hecho que tienen que realizarla acá!.- zanjó mi hermana.- Yo no dejaré que mi bebé se vaya fuera

- Y yo no me iría a ningún lado donde tú no estés.- para finalmente darse un acalorado beso, el cual fue interrumpido por mis manos alejando sus cabezas

- Mas respeto, por favor.- pedí con cara de asco.- Eres mi hermanita pequeña

- ¡Envidioso!.- me increpó mi hermana, mostrándome su lengua ¡Muy maduro!.- ¿Y ustedes donde lo harán? ¿Los tres?

- Creo que con Jazz veremos posibilidades.- respondió Tanya, evitando cruzar su mirada conmigo

- ¿Con Jasper? ¿Y yo?.- increpé extrañado

- Bueno…- comenzó Jasper, pero Tanya lo interrumpió

- Edward.- suspiró.- Yo no quiero que tengas problemas…tu sabes con quién…- declaró vacilante

- ¿Qué cosa?.- cuestionó Rose

Pero un silencio sepulcral se instaló en nuestra mesa. Mi mirada gélida hacia Tanya dejaba claro que las cosas no estaban para seguir preguntando nada. Me levanté de la mesa sin decir nada, dejé lo que correspondía mi pago y salí de ahí, incluso oyendo mi nombre para que me quedara.

Subí a mi auto y manejé sin rumbo. Estaba molesto, irritado y cabreado por las palabras y acciones de Tanya. Pero al fin de cuentas, el único idiota aquí había sido yo. A mis dieciséis años, cuando me había comenzado a dar cuenta del arrastre que tenía con las mujeres, su amistad había pasado a segundo y tercer plano.

Tanya siempre había sido una chica hermosa y a mis conquistas no les hacía gracia que mi mejor amiga estuviera por sobre su belleza. Por lo que yo, como un hormonal estúpido adolescente la había alejado con tal de seguir mi aumento de ligues. Por supuesto ella pensaba que hoy volvería a cometer el mismo error. Pero yo ya lo había aprendido y de la peor forma…que la amistad era lo más importante.

Mi madre había tenido un accidente años atrás, había pasado varios días en el hospital conectada a miles de tubos y máquinas. En ese momento a mi lado, no estuvo ninguna de mis múltiples enamoradas…mientras ellas y en especial una "Lauren", estaba de fiesta…yo estaba sentado día y noche junto a mi familia y verdaderos amigos, rezando por la salud de mi madre.

El insistente vibrar de mi móvil me sacó de mis recuerdos y me hizo contestar sin siquiera mirar a quien contestaba.

- ¿Hola?

- Estaba por llamar a la policía para saber del paradero de mi novio perdido por más de dos días

- Lo siento. Estuve estudiando y hace poco salí de mi examen.- dije con cansancio

- ¿Cómo te fue?

- Bien. Aprobé como yo esperaba

- Te felicito.- su voz al menos se había suavizado.- ¿Dónde estás ahora?

- De camino a mi casa.- mentí, la verdad es que al mirar fuera no tenía idea donde estaba

- ¿Por qué no vienes a mi casa? Podemos almorzar juntos.- propuso

- Necesito dormir.- me excusé.- Estoy demasiado cansado para manejar por media hora más

- Entonces ¿Cuándo tendré el honor de volver a verte?.- y volvía su acento acusatorio

- Dormiré un rato. Mas tarde iré a tu casa…necesitamos hablar.-

- Bien.- respondió algo asombrada.- Nos vemos entonces.- pausó unos minutos y agregó.- Te amo

- Igual.- contesté y corté

Dormí toda la tarde, cuando vine a darme cuenta el reloj de mi mesa de noche marcaba las nueve. Me levanté enfurruñado y me escabullí directo a la ducha para desemperezarme. Luego de vestirme, bajé las escaleras encontrando todo vacío. Me preparé algo de comer y cuando estaba por meter mis narices en la nevera, vi una nota dirigida a mí

.

"Edward: Te he tratado de despertar durante más de media hora, pero tus ronquidos no cesaban.

Salimos a celebrar con Sthep y los demás. Estaremos en el mismo lugar de siempre por si te animas.

Mamá y Papá han tenido su noche de novios. Liz"

.

Sonreí al leer la nota. Mis padres en cuanto podían, se tomaban una noche para ellos solos. Salían a bailar o a cenar y se quedaban la noche fuera…como un par de adolescentes en pleno enamoramiento. Un par de veces incluso habíamos coincidido en el mismo lugar, mis amigos no dejaban pasar la oportunidad para hacer bromas al respecto, pues sus bailes y demás…eran casi tan osados como cualquier quinceañero.

Comí algo y salí de casa rumbo a la de Kate. Necesitábamos tener una conversación seria y si las cosas no daban a más, pues sería así. Las constantes peleas y recriminaciones me estaban cansando, mas aún, cuando la mayoría de ellas iban dirigidas a mis salidas con amigos y amigas y con mi futuro próximo.

Me extrañé al ver la casa de Kate casi a oscuras, excepto por la luz que se reflejaba en la que sabía era su habitación. Cheque la hora, para ver si era demasiado tarde para visitas, pero el reloj solo marcaba las once. De igual forma, preferí enviarle un mensaje para anunciar mi llegada "Estoy afuera ¿Puedes salir?"

Sentí los pasos acelerados de mi novia por la escalera y medio minuto después la tenía frente a mí ¡Sonriente!

- Hola amor.- se lanzó a besarme como pocas veces lo hacía

- Hola.- contesté aturdido

- Pasa.- me indicó. Observé a mí alrededor y no había señal de gente en casa

- ¿Tus padres están dormidos?.- cuestioné extrañado

- Están fuera de la ciudad.- informó, tomando mi mano y arrastrándome escaleras arriba. Me detuve en la mitad

- ¿Dónde vamos?.- pregunté realmente confundido. Había pisado solo una vez su habitación y había sido cuando ella había estado enferma y por cinco minutos

- A mi cuarto.- como si fuera obvio

Llegamos a su recamara y me quedé de pié en la puerta. No era timidez, pero entre nosotros no había ese tipo de intimidad. Kate había dejado que pasáramos a un segundo nivel un par de veces y lo máximo que había llegado a suceder, era un roce sobre sus pechos por encima de tres prendas de vestir. Ella se sentó en el centro de la cama y palmeó su lado en invitación. Me acerqué vacilante y me senté alejado unos metros de ella.

Necesitaba que tuviéramos una conversación seria, que viéramos que pasaría con lo nuestro si yo no desistía a la idea de realizar mis prácticas en otra ciudad.

- Me alegro mucho que hayas aprobado bien tu examen amor.- felicitó tomando mi mano en la de ella

- Gracias.- le sonreí y me acerqué a depositar un beso corto en sus labios

- Sé que no hemos estado bien…últimamente.- dijo suave.- Pero te amo y me alegro de tus logros.

- ¿Incluso si uno de ellos es irme fuera un año?.- evalué su reacción. Si hubo alguna, la ocultó

- I-incluso…ese.- sonrió apenas. Me observó fija unos segundos y luego se levantó y corrió a su armario

- ¿Qué haces?.- fruncí el ceño al observarla revolver todo como si buscara algo

- ¡Mira!.- señaló una botella de licor y dos copas.- Sé que en estos momentos podrías estar celebrando…por eso quiero hacer una mini celebración.- admitió algo cohibida

Sirvió dos copas y brindamos. Miré un tanto perplejo el hecho que yo apenas estaba saboreando mi primera copa, cuando ella iba por su segunda a una velocidad poco conveniente, sobre todo siendo conciente de su poca tolerancia al alcohol.

Conversamos de diversas cosas, pero el tema principal estaba pasando al olvido en el transcurso de la noche. Además debía admitir que después de estos dos meses, era la primera vez que estábamos mas de una hora juntos y no habían celos, reclamos, peleas y huidas por mi parte para no seguir con las discusiones.

Me recosté en la cama todavía un poco alejado de ella. Si bien había dormido casi toda la tarde, mi cuerpo aun estaba agotado por las extenuantes noches en vela pasadas. Cerré los ojos sin dormirme y sentí como Kate se acercaba a mi, descansando su cabeza en mi pecho. La rodee con mi brazo y besé el tope de su cabeza…al tiempo que ella comenzaba a trazar líneas sobre mi pecho.

Pensé en la situación, el lugar y la soledad. Y tuve el intento de terminar nuestra tranquila velada de esa forma y marcharme, pero en mucho tiempo no me sentía tan a gusto y sobre todo relajado referente a todo… Kate comenzó a repartir besos sobre mi camisa, lo que me hizo abrir mis ojos de golpe, se acomodó quedando con la mitad de su cuerpo sobre mí.

El hecho de sentir su torso junto al mío, tuvo una reacción inmediata en algunas partes de mi cuerpo. Teniendo en cuenta que desde que tiempo antes de empezar mi relación con ella no había tenido sexo con nadie, solo había recurrido a prácticas pasadas cuando la situación se me hacía complicada, esto me estaba pasando la cuenta

- Te amo.- me susurró a escasos centímetros de mi boca

No me dio tiempo a contestar y acercó sus labios a los míos. Noté un leve temblor al contacto de su boca, pero a pesar de eso me dejé llevar por el beso que comenzó suave, pero consiguió despertar en mí las ansias por sucumbir. Adentré mi lengua en su boca y me deleité al sentir que ella dejaba fluir todo, incluso sobrellevar el control del mismo.

Nos besamos durante largo rato y sin proponérmelo mis manos cobraron vida propia. Toqué su piel expuesta por la fina camiseta que llevaba y seguí ascendiendo con rumbo a un destino. Pensé que frenaría mi excursión por su cuerpo, pero tal cosa no sucedió y me embelecé acariciando sus senos, primero por encima de su ropa íntima y luego bajo ella. Con delicadez la tumbe sobre su espalda y fui yo esta vez quien estuvo sobre su cálido cuerpo.

Percibí sus nervios con el temblar de sus manos cuando se acercaron a mi pecho, que ahora estaba al descubierto por sus inexpertas manos. Con un movimiento fluido me incorporé entre sus piernas y de forma natural en esta situación comencé un vaivén de caderas.

- Edward…- gimió y me tensé, pensando quizás haber sobrepasado los límites

- Lo siento.- dije a duras penas con el errático ir y venir de mi respiración

- ¡No!...- se alertó ella cuando intenté incorporarme.- Y-yo…quiero esto.- dijo nerviosa

- No quiero que lo hagas por obligación.- le di un casto beso en sus labios

- Q-quiero hacerlo.- trató de sonar firme

Sentí un cosquilleo en mi vientre al escuchar esas palabras y no sería embustero, mi parte débil estaba rogando todo el rato que ella no impidiera terminar con lo empezado. Pero la otra parte me recordaba que esta sería la primera vez de ella y la primera vez en nuestra relación y las cosas normalmente iban graduales ¡No al punto exacto!

- Somos novios Edward.- prosiguió al incómodo silencio.- Llevamos…meses y…yo quiero.- su mano bajó hasta mi entrepierna y no pude evitar gemir ante su contacto, aun por sobre mi pantalón.- Hazme el amor.- pidió

No hubo mayores cuestionamientos ni pensamientos. Nuestras ropas desaparecieron a la velocidad de la luz y a pocos minutos estábamos desnudos en su cama, ella nerviosa y yo tratando de controlarme. De pronto recordé algo que jamás debió haber pasado por alto mi mente

- No traigo preservativos.- anuncié con una mueca y derrotado

- No…- ella me cortó. Tragó saliva y me miró de soslayo.- Y-yo…tomo píldoras

- ¿Por qué las tomas?.- fue imposible no preguntar.

Ella era virgen y lo sabía por su propia boca. Además no tenía necesidad de mentir, estaba a minutos de descubrir si era así o no.

- R-regulan mi periodo.- explicó sin mirarme.

- ¿De verdad estás segura?.- insistí cuando ya no había barreras

- ¿T-tu no…quieres?.- me miró bajo sus pestañas

- Te deseo justo ahora.- confesé con la pura verdad.- ¿Tú?.- devolví y ella asintió.- Tranquila preciosa. No tengas temor.- la serené cuando aun sentía su temeroso cuerpo bajo el mío

Nunca había estado con una virgen, pero el sentir algo fuerte por ella me alentaba a saber que no haría nada que la lastimara. La besé con fuerza para que su atención estuviera ahí y no en lo que mi cuerpo estaba realizando. Con mi mano me ubiqué en su entrada y de a poco comencé a introducirme en su cuerpo… ¡Dios! Necesitaba todas mis fuerzas para no olvidarme que no solo era mi satisfacción la que estaba en juego.

Los primeros momentos su rostro se tornó incómodo, pero llevé mi mano a su punto de estimulación y sirvió para que la peor parte diera paso al placer. Ese mismo que se expandía por todo mi cuerpo y me hacía querer llegar al fondo de su cuerpo con cada nueva embestida.

- Te…amo.- jadeó ella cuando el éxtasis estaba haciendo mella en su ser

- ¡Dios! Se siente…tan bien.- musite perdido en las sensaciones.- También…te quiero.- dije cuando sentí mi orgasmo a segundos

Tomé sus caderas y me impulsé para profundizar si es que aun podía mas en su cuerpo y me dejé llevar, sintiendo innumerables espasmos recorrerme. Momento en el cual me dí cuenta que ella no había llegado al mismo punto mío. Cerré mis ojos y no aminoré mis movimientos a pesar de sentir como el orgasmo había comenzado a apaciguar mi cuerpo, llevando mi mano a su lugar sagrado y estimulándola para que disfrutara lo mismo que yo

- ¡Edward!.- gritó y sentí sus paredes cerrarse en torno a mi

- Déjalo ir… .- la insté y fui testigo de su explosión interna y externa

Nos acomodamos en su cama, sosteniéndola por la cintura junto a mí. Se sentía bien esto, se sentía el mejor lugar donde podía estar y un pensamiento cruzó mi cabeza…yo podía cambiar de parecer, mis prácticas podía realizarlas aquí y no lejos. Seguir con mi vida y con la mujer en mis brazos a mi lado. Me cuestioné el cegarme y abocarme totalmente a mis deseos y no tomar en cuenta aquellos de las personas que me amaban. No pararme a pensar que mis acciones me alegraban solo a mí, pero ¿Y los demás?

La imagen de Tanya volvió a mi mente y me dí cuenta que sin querer estaba nuevamente poniendo a mis conquistas por sobre mis amigos y por delante de los sueños que habíamos albergado desde inicios de nuestra carrera; realizar nuestro último año alejado de todos y comenzar las bases de nuestra independencia.

Con esa madeja de pensamientos me dormí…

- Te preparé el desayuno.- expresó feliz Kate en cuanto entré a su cocina

- ¿Cómo te sientes?.- la tomé por la cintura y besé su cuello

- Algo incómodo, pero bien.- se volteó y besó mis labios

- Y…- me reí antes de mi siguiente pregunta.- ¿A pesar del malestar?

- Tonto.- me pegó juguetonamente en el pecho

- Pues yo puedo decirlo. Me siento excelente…y con ganas de mucho más.- susurré en su oído, mordiendo en el proceso su lóbulo

Tomamos desayuno mientras seguía haciendo bromas con nuestro encuentro de la noche. Llamé a casa para decir que llegaría tarde y estaba bien y de paso le envié un mensaje a Tanya luego de ver varias llamadas de ella. Preferí eso y no terminar con la paz reinante.

- ¿Trabajas hoy?.- inquirí una vez sentados en el sofá de su sala

- ¡Ew! Si.- hizo un puchero.- ¿Tu que harás?

- Creo que después de tanto trabajo.- moví mis cejas de arriba abajo.- Dormiré como un angelito

- ¿Cuándo escogen lugares de práctica?.- preguntó derepente

- No lo sé.- respondí con la verdad.- ¿Por qué?

- Por nada.- se mordió el labio y de pronto se subió a mi regazo.- O quizás porque quisiera seguir repitiendo lo de anoche y si te vas no podrá ser

Había pensado todo esto durante la noche y la verdad la posibilidad de quedarme en la misma ciudad se estaba agrandando a pasos agigantados, pero decidí seguirle una especie de juego

- Podríamos hacerlo cada vez que venga.- toqué la piel de su vientre

- ¿Acaso no te gustó?.- me increpó sonriendo.- Bueno, sé que con una virgen quizás no es muy bueno. Pero la práctica hace al maestro y entre más práctica, mejor.

Un pequeño clic resonó en mí con sus palabras y la actitud sensual que estaba tomando nuevamente me alertaron. Me aventuré a pisar tierras movedizas, para saber a ciencia cierta si era paranoia mía o mis temores estaban en lo cierto

- Kate. Mi decisión está tomada. En un mes y medio más me iré. Hemos estado mas de ocho meses sin sexo y creo que cada un mes podemos sobrevivir

- Todas las cosas cambian amor. Lo de anoche es un hecho importante, no cualquier cosa. Al menos para mí lo es

- Para mí también lo es.- aseguré.- Pero sigo con mis convicciones firmes

Se levantó de un salto de mis piernas y me miró con rabia contenida. Sus ojos se cristalizaron. Respiré hondo, me sentía como la calma antes del tornado.

- ¡¿Es que acaso lo de anoche no es nada para ti? ¡Me entregué a ti Edward! ¡Dejé todos mis valores de lado y para ti es como si el tiempo sólo anunciara lluvia!.- me acusó gritando

- Kate.- inspiré.- Primero que todo cálmate y segundo, lo de anoche fue algo que estuvimos de acuerdo ambos. No me acuses como si poco menos te hubiera obligado a acostarte conmigo

- ¡Estoy conciente de eso!.- me apuntó.- ¡Pero creí que eso haría que cambiaras de opinión!.- se cayó abruptamente y contuvo el aire. Había hablado demás

Un balde de agua gélido cayó sobre mis hombros. Me apreté el puente de la nariz tratando que la ira no escapara. Levanté la vista y sus ojos arrepentidos me lo dijeron todo. Me levanté y puse mis manos en mis bolsillos. Ella no decía nada y sus ojos comenzaron a desprender lágrimas que en otro momento me habrían conmovido, pero en este mismo instante me figuraban falsas y no hacían más que aumentar la decepción que apretaba mi cuerpo

- Dime que no estoy entendiendo bien.- pedí con calma

- Yo…yo te amo…yo me entregué a ti por amor.- alcé mi mano para detenerla

- Tu hiciste el amor conmigo para encontrar alguna alternativa para retenerme junto a ti.- declaré.- No me hagas perder los sentimientos que tengo por ti y dime la verdad

- S-solo…solo lo dije…en un arranque de furia.- se acercó a mí, pero retrocedí

- Quiero que me respondas con la verdad.- refregué mi cara y la observé fijamente.- ¿Tomas pastillas o no?

Asintió y un leve salió de sus labios, pero el rojo furioso que abarcó su rostro y la negativa de sus ojos a mantener el contacto con los míos…me terminó de enterrar vivo y sepultar todo lo que sentía por ella. Reí histéricamente y negué de la misma forma

- ¡No lo puedo creer!.- seguí riendo.- ¡Cómo pude ser tan imbécil!

- Edward…- susurró ella con la intención de acercarse

- ¡No te me acerques!.- dije totalmente bipolar de la risa a la furia.- ¿Acaso te quedaste en el pasado? ¿Un hijo me podía retener? ¡¿Fue tu cabeza la que ingenió esa mierda de plan?.- ella negó aun llorando.- ¡¿Quién jodido te dio esa idea?.- grité exasperado

- No tiene…- la mirada que le brindé la retractó de mentir u ocultar.- Irina.- dijo en un hilo de voz

- Me sorprende que seas tan sumisa con lo que dicen..- fui sarcástico.- ¿Si te aconsejaba tirarte de un auto andando, lo harías?.- solo bajó su mirada.- ¡¿Dónde vive?.- grité y ella musitó un bajo "no lo sé"

Tomé mi chaqueta y no le di tiempo de chistar. La tomé con fuerza del brazo y la arrastré a mi auto. Manejé como poseso por las calles sin dirigirle una sola mirada a la mujer que estaba en el asiento del copiloto. Bajé del auto cuando llegué a mis destino y con un secó "espérame" me dirigí a la puerta de la casa de Tanya

- Edward ¿Qué pasa?.- preguntó al ver mi cara descompuesta

- Tengo un problema.- informé.- Necesito que me indiques donde vive la tal Irina

- ¿Irina?.- repitió.- No lo sé Edward…- de pronto su vista se fijó en mi auto.- ¿Qué está pasando?

- Necesito encontrar a esa mujer e ir a una farmacia o algo.- mi mente estaba tan bloqueada que me sentía perdido

Le conté resumido todo lo que había pasado, si bien no quería exponer mi drama, necesitaba poder desahogarme con alguien y estaba seguro que ella era la única que podía ayudarme. Me indicó que debía ir a un hospital si lo que quería era solucionar de raíz el asunto, pero a pesar de todo no fui capaz de hacerlo. Intentó calmarme para no cometer una locura y aunque no completo, lo logró.

Me subí nuevamente al auto y manejé de vuelta a casa de Kate. El silencio siguió reinante durante todo el trayecto, lo único que se oía el suave rugir del motor, el rechinar de las llantas en algunas ocasiones y los gimoteos ocasionados por el llanto prolongado de ella.

- Me pondré en contacto contigo en unas semanas para que te hagas un examen de sangre.- dije frío y cortante.- Es mejor que bajes. Debo irme

Un mes después...

...

Un mes pasó y no supe nada de ella, excepto por la llamada efectuada una semana atrás para encontrarnos hoy y así salir de dudas si nuestro encuentro había tenido consecuencias. Ella me había dicho que estaba todo normal y ya esta segura que no había posible embarazo ni nada. Pero lamentablemente toda confianza en ella se había esfumado esa mañana en su casa.

- Hola.- la saludé al entrar al laboratorio

- Hola.- saludó ella tímida

Nos acercamos al mesón central y pidió sus exámenes. Una chica que se dedicó a ponerme caras coquetas nos atendió y estoy claro que mi semblante le indicó que era el peor momento para hacerse notar. Nos entregó el sobre y salimos de ahí… Unas cuantas cuadras mas allá nos sentamos en una banca y con manos temblorosas sacó el papel. Mis nervios estaban al límite, de esto dependía mi futuro próximo y también el de ella, por hacer las cosas sin pensar en lo que conllevaba y llena de mentiras.

Extendió el papel hacia mí y observé un destacado "Negativo". Observé a mi alrededor a niños y familias pasar…de algún modo esta noticia no lograba alegrarme del todo. Había pasado el mes completo viéndome en diversos escenarios

- C-creo que es todo.- musitó

- Seguro.- concordé con ella

Silencio

- ¿Cuándo te vas?.- preguntó de pronto con su vista fija al frente

- En dos semanas más.- dije serio

Otro silencio más

- ¿Sería diferente si no hubiese cometido ese error?.- cuestionó

- Quizás si…- respondí al recordar mis pensamientos luego de nuestro primer y último encuentro

- Lo siento…- susurró.- Siento haberte decepcionado tanto…mi única excusa es…amarte…

- El amor no es engaño, no es chantaje, no es jugar con el otro.- finalmente solté mis sentimientos

Pasaron unos minutos y me levanté del asiento. Era hora de irme y cerrar el capítulo frente a mí. La observé y no pude evitar sentir ese cosquilleo mezclado con dolor en mi vientre…al recordar el episodio que nos había llevado a esto.

- Me voy…¿Quieres que te deje en algún lado?.- no quise ser descortés

- No…gracias…- sonrío con tristeza

- Suerte.- fue lo único que pude decir

- ¿Cuál será tu destino?.- soltó de repente

- No creo que venga al caso hablar de eso.- desvié mi mirada de ella

- Quisiera al menos saber donde irás… Con que luché… Que me ganó…- me miró llorando

- Washington.- aclaré firme, antes de voltear y alejarme de ella y de todo…

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Reitero disfruten del capi y comenten mucho, porfa voten en la encuesta para saber si les gusto el cambio que tuvo el blog, a di los motivos por los que hice el cambio ahora, pero si no lo vulevo a decir, el blog cumple 3 mesesitos en la comunidad bloggera el 5 de agosto y como entro prontito a la U no tendre mucho tiempo de celebrar como me gustaria pero bueno aun asi aqui me tendran siempre publicando, espero les haya gustado todo....besos y espero muchos coments por ser dos capis...

5 Sueños compartidos:

kassi dijo...

HOLAAA! BUEH los capis estuvieron buenos me dejaron como Ö ¿como pudo esa...?
hahah iguall pobre Ed...queria saber
de Bella pero ya le tocara en capis
proximos :) Nos vemos Kiss

krlitalabeba dijo...

me encantaron lso dos capitulooo la verdad si viera sido uno me hubiera intrigadooo mcuhoooo diossss lo que hacen las chicas un bebe no amarra a ningun hombre la verdad q es duro vivir eso todo por ahcerle caso a irina de verdad yo como un novio tipo EDWARD lo espero lo que seaaaa =)


saluditossss

diaries of a cullen dijo...

nosotras solo te decimos ¡¡SISI SE VAA, SE FUE!! jaja
marie y jennie

diaries of a cullen dijo...

pd:es que no nos gustaba nada esa kate jajaja nosotras tambien lo esperariamos a edward
jennie y marie

Aka Mel L dijo...

OMG OSEA K S VA A WASHINGTON lol jaja ojala k pongas mas ya kiero saber d la bella jej aw

 

Ѽ El Penúltimo Sueño Ѽ. Design by:Elisabeth