¿Dejé
de Amarte?
Un recuerdo es eterno
El amor es duradero
Una lágrima suena en la nota
perfecta
Y yo estoy aquí
preguntándome
Si he dejado de amarte
Bella
―Entonces, ¿qué
más sucedió?
Rose llevaba
ya un buen rato escudriñando y sacándome todo lo que pasó en mi salida con Félix,
yo le conté prácticamente todo lo que sucedió, incluso aquellos sentimientos
que no sabía cómo interpretar.
―Y luego me
dijo que me amaba, otra vez.
Sin poder
evitarlo, bajé la mirada y suspiré pesadamente, últimamente no era nada bueno
que todos supieran lo que estaba pasando entre Félix y yo, exceptuando que no
sabía cómo definir ese algo. Además estaba también ese sentimiento de culpa
cada vez que pensaba en Félix como algo más que un amigo, sentía que estaba
engañando a Edward.
― ¿Y qué
piensas hacer Bella?
Rose me veía
apenada y ansiosa, tal vez temiendo mi respuesta, tal vez pensando que podría
volver a los EE.UU. Y buscarlo, o tal vez simplemente no quería verme en el
deplorable estado en el que estaba cuando llegué a Londres.
―Aún no lo sé,
solo quiero descansar.
―Recuerda que
cualquier decisión que tomes, afectará tu futuro y el de tu bebé, debes pensar
todo con cabeza fría y saber qué es lo que realmente desea tu corazón, no lo
que creas conveniente. Porque también está tú felicidad.
―Sí, lo sé, mi
corazón aún está dolido y mi cabeza confundida, no sé qué haré, pero estoy
segura de que lo haré pensando en mí y en mi hijo, Rose. Lo prometo.
―Me encanta
oír eso, sabrás que hacer Bella. Ahora
te dejó sola para que descanses un poco y pienses todo, tal vez los recuerdos
ayuden en algo.
Fruncí el ceño
ante esto último, como podrían ayudarme los recuerdos, muchos eran dolorosos y
los pocos que sabía eran felices, no tenían nada que ver con la decisión que
debería tomar.
Al salir dejó
un pequeño paquetito sobre la mesa cercana a la puerta de mi habitación.
― ¿Qué
quiere decir eso Rose?
―Es mejor que veas todas tus cartas y sepas lo
que esconden las palabras.
Salió cerrando
suavemente la puerta, al tiempo que procesaba sus últimas palabras, que
demonios significaba todo aquello. Recuerdos, cartas ¿palabras? Que palabras
exactamente. Mierda, esto era peor que un puzle, ¿porque decía eso Rose?, ¿qué
significado tiene aquello?
Mi pequeño se
removió inquieto, sintiendo mi preocupación tal vez, acaricié suavemente el
punto que había golpeado y sonreí nostálgica, estaba pronta a cumplir cuatro meses,
sólo faltaban unos días y mi bebé ya llevaba cuatro hermosos meses en mi
vientre, creciendo, formándose y siendo mimado aún antes de nacer.
Las cosas no
estaban saliendo como hubiese querido en realidad, nunca han salido como
siempre soñé, sin embargo he sido fuerte y he salido adelante, ¿porque ahora
tendría que ser diferente?
Unos segundos
después, mi pequeño pareció calmarse momentáneamente y con un hondo suspiro, me
levanté despacio acercándome al pequeño paquetico que Rose había dejado sobre
la mesa. Lo tomé entre mis manos y lo observé largo tiempo, maravillándome
porque lo hubiera traído conmigo, porque estaba segura se encontraba entre las
pocas pertenencias que quise traer, era de un precioso dorado con grabados en
forma de espiral muy hermosos en los costados y la tapa estaba adornada por una
bella flor de olivo.
Aquella cajita
contenía uno de los más preciados recuerdos, el más dichoso que hubiera podido tener jamás.
Con los ojos
aguados y las manos un tanto temblorosas regresé a la cama, sentándome
nuevamente en ella y destapando como si fuera un baúl de miles de recuerdos,
aquella pequeña caja que contenía un pequeño gran recuerdo.
Saqué su
contenido y lo admiré por unos segundos, antes de hablarle a mi pancita y
acariciarla circularmente.
―Te voy a
contar un cuento, de un valeroso príncipe y su amada damisela. El primero de
muchos que oirás.
―Y todo inicia
con una tímida y curiosa joven, en un humilde pueblo…
Flashback…
¿Forks tenía que siempre ser tan
deprimente?, al parecer sí, porque cada mañana esperaba ilusionada encontrar un
poco de calor en este estúpido lugar al que mi madre me había obligado ir, ya
que según ella, mi padre que vivía allí, se había establecidó económicamente y
podía darnos una mejor vida. Era el socio mayoritario de un importante bufete
de abogados en Seattle y que tenía una pequeña sucursal aquí en Forks.
Nunca quise mudarme de mi hogar en
Phenix, pero mamá no vivía feliz, yo tenía 16 años, y mis padres se habían
separado por problemas económicos y un mal plan de planificación cuando yo
apenas tenía cinco años. El caso es que, a pesar de ello, papá venía
constantemente a Phenix a visitarnos y cuando estábamos los tres, éramos una
verdadera familia, pero obstinadamente seguían separados, cuando era obvio que
se amaban con locura, y creyeron que estando lejos el uno del otro, las cosas
mejorarían para ellos y sobre todo para mí.
Adoraba mi ciudad, y también quería
a mi padre con nosotras, sin embargo él no podía dejar su empleo en Forks y
nosotras raramente íbamos allí. Papá trataba de enviarnos la mayor cantidad de
dinero para que viviéramos bien. No me gustaba aquello, ya que él parecía pasar
muchas necesidades y sentía impotencia al no poder ayudarlo, pero debía
conformarme ya que él insistía en que debíamos seguir allí, hasta que lo
ascendieran en la estación de policía, o encontrara otro empleo.
En los primeros años de mi vida,
ellos estaban completamente distanciados y enojados. Y de repente, un día papá llegó con unas
rosas y juguetes para mí. Desde aquel día nos visitaba constantemente y ellos
parecían más felices juntos, hasta que sin previo aviso me dijeron que se
amaban y que viviríamos juntos nuevamente. Solo que debíamos irnos a Forks.
Esa fue la parte de la noticia que
odié por completo, y heme aquí en mi habitación, viendo la lluvia caer,
nuevamente. Lo único que podía salvar de este inhóspito lugar era la persona
más increíble del mundo. Edward.
Era el chico más increíble e
imposiblemente guapo que jamás haya visto. Cabello cobrizo, ojos de un verde
intenso y una sonrisa que podía derretir el más frio corazón. Era el único
amigo que había podido hacer en mí ya más que larga estadía en este frio y verde
lugar.
Eso sin contar a su hermana Alice, quien era un torbellino de energía y
una gran amiga también.
― ¡Bella! Ya llegaron por ti hija.
―Ya voy mamá.― murmuré cansinamente. Aún estaba medio dormida y debía ducharme y
arreglarme.
Me levanté perezosamente y me metí
a ducharme. Luego me arreglé y desenredé la maraña en la que se convertía mi
cabello cada mañana. Al salir del baño tomé mi mochila y me encaminé a las
escaleras, preguntándome quien rayos vendría por mí. Que recuerde la única
persona que vendría sería Alice, ya que Edward al parecer estaba enfermo, según
me dijo ella misma.
Al llegar al último salón, fui a la
cocina. Tomaría algo rápido.
―Mamá, ¿quién vino por mí? ― Ella se encontraba de espaldas preparando lo
que parecían ser huevos revueltos.
―Está en la sala esperándote.
Volteó a verme, mientras yo cogía
una manzana y me guiñó un ojo, ¿pícaramente? ¿Quién poseyó a mi madre hoy?
Al llegar a la sala me quedé de
piedra. Edward estaba de espaldas viendo fijamente una de las fotografías que
estaba en la repisa sobre la pequeña chimenea de la sala. Sintiendo mi
presencia volteó lentamente hasta posar su mirada esmeralda en mí. Juro que en
ese momento sentí a mi corazón galopar rápidamente queriendo salirse de mi
pecho. Él era simplemente perfecto, el hombre más guapo que jamás haya visto.
Completamente irresistible, ninguna
chica del instituto se podía resistir a los encantos de Edward Cullen. Y por
supuesto yo no era la excepción, estaba total y completamente hechizada por su
mirada y su voz.
―Edward… como, pero tu hermana me dijo…
―Que estaba enfermo, si eso le dije, pero
quería sorprenderte… y tal parece que así fue ¿cierto?― ladeó sutilmente su cabeza penetrándome con
su verde mirada y derritiendo cada muro impuesto.
―Pero… ¿Por qué lo hiciste?
―Porque quiero mostrarte algo.
― ¿Y qué es eso que quieres mostrarme?― pregunté realmente curiosa, me gustaban las
sorpresas, sobre todo si Edward era el que me las daba. Pero el simplemente
sonrió divertido y me extendió su mano para que la tomara, fruncí el ceño
confundida, pero muy contenta de poder tocar su piel, así que tomé la mano que
me ofrecía, sintiendo un cálido cosquilleo en mi piel.
― ¡Hasta luego señora Swan, que tenga un buen
día!
Sin más tomó mi mochila del perchero y nos
encaminamos hacia su preciado mercedes. Entré en el auto justo cuando él abría
la puerta para mí, luego de que él se subiera, arrancó el auto hacia el lado
contrario de donde quedaba la escuela, cosa que me extrañó bastante. Volteé a
verlo para saber porque había tomado ese camino.
― ¿Porque tomaste este camino Edward?
Él solo sonrió endemoniadamente
sexy y su mirada resplandecía de una manera extraña.
―Pronto lo sabrás, ten paciencia, sé que te
gustan las sorpresas y si te digo, ya no sería sorpresa ¿Cierto?
Asentí prendada de su sonrisa y
extrañamente emocionada por lo que sea que él quería mostrarme. Con una
radiante sonrisa le di a entender que estaba totalmente de acuerdo y muy
ansiosa. Volteé a ver hacia el frio tiempo que hacía en Forks y lo verde de
cada costado de la carretera.
Pude distinguir que nos acercábamos
hacia una especie de valle o algo así, era totalmente verde, aunque todo en
Forks era verde y varios árboles gigantescos colmaban lo que parecía ser un
sendero bastante largo.
―Pronto llegaremos, espero que te guste.
Minutos después Edward se estacionó
en el borde del prado y como todo un caballero me abrió la puerta y tendió su
mano para ayudarme a salir del auto. Mientras caminábamos pude distinguir
hermosos árboles que adornaban el sendero haciéndolo parecer la parte más bella
de todo aquel bosque. Sentía que me raspaba las piernas y brazos a pesar de que
Edward me sostenía todo el tiempo y esa sensación reconfortante que no había
sentido con ningún chico, aparecía siempre que Edward estaba cerca de mi
cuerpo, no me gustaba sentirme vulnerable, pero amaba aquella sensación en
ocasiones como esta.
―Y solo debemos pasar esta gran rama y verás
mi sorpresa.― él que iba muy
sonriente, me arrebató un suspiro involuntario a causa de esa endemoniada
sonrisa que tenía, mientras me llevaba por aquel temible sendero, siempre
cuidadoso de que estuviera bien y que los daños no fueran tantos. Finalmente
nos detuvimos y la vista que tenía en frente, era simplemente maravillosa.
Un hermoso campo lleno de flores de
los colores más hermosos que haya visto, habían pensamientos azules y
amarillos, gardenias y margaritas, estoy casi segura de que esos eran los tipos
de flores que adornaban aquel bello paraíso. Gracias a mi madre sabía algo de
jardinería.
Estaba emocionada y muda ante tanta
belleza, inspiré fuertemente y solté el aire lentamente, disfrutando de la
tranquilidad y el aroma que se respiraba, se escuchaban algunos cantos de pájaros.
Y una gran sonrisa surcó mi rostro, sabiendo que este era un lugar que pocos o
nadie más conocía. Estaba intacto. Como si el simplemente existir fuera
suficiente para permanecer en su más bella expresión.
― ¿Te gusta? ― me preguntó con cautela, y al ver mi expresión de incredulidad intentó
decir algo, pero no lo dejé, puse mi dedo índice sobre sus labios y con una cálida
sonrisa dije:
―Es la mejor sorpresa que he tenido en mi
vida. De verdad gracias Ed, es el prado más hermoso, y perfecto en todo el
mundo. ¿Cómo lo encontraste? ― quise saber.
―La verdad, no lo recuerdo bien, sólo sé que
estaba perdido en mis pensamientos y de un momento a otro me encuentro con
esto.― con su brazo derecho abarcó
todo el prado, expresando el enorme lugar en el que nos encontrábamos. Asentí
complacida, lo que estábamos viendo era simplemente perfecto.
― ¿Y en qué pensabas, para traerte hasta aquí?
Le sonreí aunque él estuviera, al
parecer perdido en sus pensamientos, entonces golpeé suavemente su hombro con
el mío, haciendo que saliera de golpe de sus pensamientos.
―Algunas veces me inquieta que te pierdas en
tu mundo, y no salgas de allí.― desvié
mi mirada hacía el campo de flores frente a mí. Caminé despacio, sintiendo esta
vez el roce de los pétalos en mis piernas, ya que llevaba un sencillo jean
ajustado. Inspiré el delicioso olor que desprendían las flores en conjunto y me
agaché un poco rozando así, los pétalos de una gardenia, sonreí
involuntariamente al recordar la flor favorita de mamá. Mi padre siempre le
llevaba un ramo de gardenias enorme en su cumpleaños.
La paz de aquel lugar era mágica,
solo los sonidos de la naturaleza, el vaivén de las hojas y el suave silbido
del viento, cerré mis ojos, y poco a poco me fui recostando entre las flores.
Una tímida sonrisa apareció en la comisura de mis labios.
―Te ves bellísima cuando sonríes.
―Y tú derrites a cualquiera con aquella
sonrisa tuya. No sabes los miles de suspiros que ocasionas cada vez que la
usas. Todas las chicas del instituto babean por ti.
Dije al tiempo que abría mis ojos
para ver esta vez una sonrisa pícara en su rostro. Reí, reí contenta por estar
junto a él, en aquel lugar tan hermoso, reí por tener la vida que tenía, reí
porque a pesar de todo empezaba a amar este pequeño pueblo. Sobre todo porque
todas las personas que me rodeaban eran mi familia, mi gran y enorme familia.
“La felicidad es el tesoro más buscado y el
menos encontrado”
―Si entre esas chicas está la que me tiene
babeando y suspirando como idiota, estaría regalándole una y mil sonrisas,
siempre que quiera.
Al abrir los mis ojos, vi en los
suyos un sinfín de sentimientos que me dejaron algo aturdida y fue tan intensa
aquella mirada que el sonrojo habitual se instaló en mi rostro. Sin embargo no
pude evitar que una pequeña sonrisa floreciera nuevamente de mis labios. Y él
acarició mi mejilla tan dulcemente que tuve que morderme la lengua para evitar
suspirar como chiquilla enamorada. Algo no tan alejado de la realidad.
―Eres la criatura más perfecta que haya
pisado la tierra alguna vez, ¿quién no se quedaría prendado a una mujer así?
No pude contestar, mi garganta
estaba seca, las palabras no podían formarse en una oración coherente y salir
de mis labios, nada. Solo trabé mí mirada en la suya, absorbiendo todo lo que
podía de él, admirando sus facciones, intoxicándome de su olor.
― ¿Cómo lo haces? ― pregunté ignorando completamente lo que dijo.
― ¿Hacer qué?
―Mirarme de esa forma, como si fuera lo único
en tu mundo.
―Lo eres, lo único que puedo ver,
nada más importa si estás tú.
―Edward, yo....
Silenció mis labios con un dedo e
hizo la cosa más romántica y extraña que haya vivido alguna vez. Besó
delicadamente mis labios y, con una extensa sonrisa, se levantó invitándome a
hacer lo mismo, luego tomó mis manos entre las suyas. Pero unos segundos antes
sacó de su bolsillo del pantalón un MP3, oprimió una tecla y viendo
directamente mis ojos, suavemente siguió la pista de la canción que activó.
Would you dance if
I asked you to dance
Would you run and
never look back
Would you cry if
you saw me crying
And would you save
my soul tonight
Would you tremble
if I touched your lips
Would you laugh
Please tell me
this
Now would you die
for the one you loved
Hold me in your
arms tonight
I can be your hero
baby
I can kiss away
the pain
I will stand by
you forever
You can take my
breath away
Fin flashback…
Edward
Flashback…
Me detuvé en aquel momento y
susurré.
―Quiero ser aquel que te salve, el
único que pueda verte llorar, aquel hombre que sienta tu alegría y tus penas,
que de la vida por ti.
―Eres lo que más importa en mi
vida. Eres mi corazón, te lo doy sin pedir algo a cambio, eres dueña de cada
parte de mí.
Would you swear
that you'll always be mine
Would you lie
Would you run away
Am I in too deep
Have I lost my
mind
I don't care,
you're here tonight
I can be your
hero, baby
I can kiss away
the pain
I will stand by
you forever
You can take my
breath away
―La belleza de
este bosque, no puede opacar tu presencia, eres la vida de este lugar y de mi
corazón.
Te pedí en
aquel instante lo que más anhelaba, aquello por lo que había luchado sin saber.
Sobrevivir esperando que tú llegaras, mi corazón lo sabía, solo esperaba
paciente.
―No te
imaginas lo que he tenido que pasar, esperando que esta fuera la cita perfecta,
pero más importante, no te haces una idea de lo que he esperado por ti.
Murmuré cerca
de tus labios, rozando mi nariz en su mejilla, sintiendo aquel rubor que tanto
amaba, y pequeños suspiros salir de tus labios. ¿Cómo no te dabas cuenta de lo
hermosa que te veías en aquel momento?
I just want to
hold you
I just want to
hold you
Am I in too deep
Have I lost my
mind
Well I don't care
You're here
tonight
I can be your
hero, baby
I can kiss away
the pain
I will stand by
you forever
You can take my
breath away
―Y te amaré por siempre, puedes
tomar todo de mí, y solo quiero poder amarte toda la vida. ¿Quieres ser mi alma
gemela, por toda la eternidad?
―Suenas como un anticuado joven de
la aristocracia.
Podías ser tan extraña en el
momento menos esperado, y decir las cosas más desubicadas, sin embargo esa era
mi extraña Bella Swan. Mi alma gemela.
Con una sonrisa te dije:
― ¡No arruines el momento, estoy
pidiéndote algo importante!
―Ok, tranquilo. Ya sabes como soy,
mi mente funciona diferente a las demás.
―Quisiera poder leerla para saber qué
es lo que te hace tan perfecta pequeña.
Una inocente sonrisa afloró de tus labios
y muy cerca de los míos dijiste lo que hizo latir a mi corazón
desbocadamente, como no lo había hecho antes.
―Me encantaría escuchar aquella propuesta si
terminas de hacerla.
Abarqué tus mejillas con mis manos,
pegando mí frente a la tuya y con mi mirada pérdida en la tuya, te pedí lo que sería
la propuesta más importante de mi vida en aquel momento y que duraría para
siempre.
― ¿Quisieras ser mi alma gemela hoy,
mañana y siempre?
―Seré tu otra mitad, ahora y
siempre.
―No pido más. Te amo pequeño ángel.
― Como yo a
ti.
And I can be your
hero
I can kiss away
the pain
And I will stand
by you forever
You can take my
breath away
You can take my
breath away
And I can be your
hero
Fin flashback…
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Hey amores siento enormemente esta grandisima tardanza, pero es que mis betas no me habian podido enviar el capitulo corregido y acabo de hacerlo. Quiero aclarar algo que me dijo mi beta Caelius. A los tres meses, si es posible que el pequeño se mueva puesto que ya tiene sus extremidades como brazos y piernas desarrollados, no todo el cuerpo, pero si es posible que se mueva en ciertas ocasiones. Averigue muy bien y pregunte. En el pov Ed, queria que fuera como una especie de continuacion de lo que dice Bella pero desde el punto de el, espero se haya entendido bien. Algo asi como que estan pensando lo mismo. Ahora quiero sus pensamientos :)
Y ¿han dejado de amarse? Juzguen ustedes







2 Sueños compartidos:
Hola cariño felicidades me encanto tu nuevo capitulo fue genial esos recuerdos y pienso que aun lo sigue amando pero hay que ver como marchan las cosas en futuro...Besos sigue asi...
Me encanto el capitulo, esta super romántico.... y creo que si lo sigue amando ,si no fuera así no sentiría que lo engaña cuando intenta imaginar mas que una amistad con Felix, así que veamos que le depara el futuro a nuestra querida Bella
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