lunes, 28 de noviembre de 2011
Angel de la Guarda: Capitulo 15 Compromiso
Compromiso
Max…
Cuatro meses
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Una larga espera, no puedo creer que haya pasado tan poco
tiempo desde aquel día en que una fuerte y bella joven opacó mi vista cuando
estaban siendo injustos con ella. Cuando sus hermosos ojos que mostraban temor
y dolor se toparon conmigo y ahora me veían con amor.
Ella era única y la mujer de mi vida.
Siento que el corazón me va a explotar, pero siento temor
porque la vida llegue a quitarme lo mejor que he tenido. Tenía preparada una
maravillosa sorpresa para Marie y mi pequeña regalona en camino, estaba seguro de que era algo que
no esperaría y por supuesto deseaba fervientemente que obtuviera una respuesta
positiva, pero la sorpresa tendría un ingrediente adicional.
Pero había un tinte oscuro dentro de tanta felicidad,
algo que no me dejaba tranquilo a pesar de estar en la última nube de felicidad
y era Brandon, a pesar de estar pendiente de cada movimiento por su parte me
preocupaba que hiciera algo que no pudiera prevenir. Se le veía demasiado
seguro cuando juró que Marie y mi pequeña volverían con él de una forma u otra.
Sin embargo gracias a mi padre que a pesar de no tener la mejor relación
conmigo estaba dispuesto a limar asperezas y poder disfrutar de su nieta y
haría lo que fuera por lograrlo, así que contrato un detective privado para que
siguiera al infeliz de Brandon, gracias a ello había ganado un punto en nuestra
relación padre e hijo.
Sabía de cada movimiento y de cada respiración del tipo
que amenazaba con destruir mi felicidad. No lo permitiría y por supuesto Marie
no estaba enterada de nada, debía estar tranquila para que no volviera a sufrir
otra recaída.
Y Miranda era quien la cuidaba mientras yo no pudiera
mantener mis ojos sobre ella, como en las clases que no compartíamos a causa de
nuestras carreras y a pesar de todo obteníamos el tiempo para estar juntos y
ayudarnos mutuamente. Ella con sus dulces sonrisas y besos y yo con sus cambios
de humor y en sus trabajos, la universidad ha sido complicada sobre todo si
tenemos en cuenta que Marie debe estar en reposo y los trabajos le son enviados
al correo electrónico aunque son pocas a las que asiste.
Mi móvil sonó y el número que esperaba apareció en la
pantalla.
― ¿A qué hora llegas?
―Si por supuesto,
allí estaré. Perfecto a esa hora te veo.
****
―Hola mi amor, ¿cómo
te sientes?
―Mucho mejor, pero no debes preocuparte tanto y más bien podríamos
aprovechar el tiempo para nosotros dos ¿te parece?
La admiré como la diosa que es y no pude evitar sentirme emocionado
por lo que sucedería en cuestión de horas, haría que la mujer que ahora me veía
con tanto amor fuera algo más que la madre de mi hija. Su grande y redonda
pancita la hacía ver aún más perfecta, brillaba por si sola.
Hace poco había recibido la llamada que esperaba de mi madre y consigo
traía la sorpresa que tenía preparada para mi novia. Mi madre aún no tenía la
mejor de las relaciones con Marie, más que todo porque mi niña no olvidaba tan
fácilmente y mi madre era cautelosa con su estado, lo cual agradecía. Pero a
pesar de todo mi madre intentaba llevarse mejor con ella y de recuperar el
tiempo perdido conmigo, entre nosotros las cosas mejoraban más rápido ya que no
podía olvidarme del hecho que era mi madre y la necesitaba en mi vida y el
simple hecho de que ella se haya acercado a mí era una prueba de que me amaba.
Mi padre era una historia muy diferente, él era muy cordial con Marie
y un poco temeroso conmigo, aunque siempre que estábamos juntos parecíamos
avanzar a paso de tortuga, lo cual era una hazaña considerando que no siempre
fuimos el padre-hijo ejemplar. En mi niñez la mayoría del tiempo estaba ausente
y cuando podía obtener un poco de su tiempo, era tan frio y distante que aprendí
a valerme por mi en muchos aspectos a temprana edad.
De lo que si estaba completamente seguro era que mis hijos no tendrían
un padre igual, no quiero que en un futuro anden a tientas a mí alrededor como
si temieran de mí. Sé que fallaré muchas veces, pero trataré de no cometer los
errores de mi padre para cometer los propios. Supongo que de eso se trata la
vida.
―Amor ¿estás bien?
Volví a la realidad cuando Marie me sacudió ligeramente y dejé mis
reflexiones momentáneamente.
―Si preciosa, estoy muy bien.
―Entonces ¿porque de repente te has ido?
Mire sus ojos más detalladamente y me encontré con verdadera
preocupación en ellos. Lleve mi mano hacia su mejilla y me deleite con su suave
piel, uniendo al tiempo nuestras frentes.
―Sólo pensaba en ti y en cómo han cambiado nuestras vidas ahora que
mis padres decidieron ser parte de ellas.
―Sí, las cosas han cambiado bastante desde que ellos llegaron. Antes
solo éramos tú y yo, pero ahora al parecer hay más personas interesadas en lo
que me suceda.
A pesar de su dulce sonrisa, sus ojos mostraban preocupación y sabía
que era por mis padres. Aún no confiaba en ellos y yo tampoco, por eso las
cosas debían ir muy despacio. No quería que Marie saliera herida si ellos
resultaban ser una farsa con su nueva actitud.
Dulcemente acaricié
su mejilla y le transmití en la mirada todo el amor que sentía por ella.
―Lo sé, a mí tampoco
me gusta la idea de tener a mis padres rondándonos con sus buenas intenciones,
pero ten en cuenta que son mis padres y que quiero darles el beneficio de la
duda. Puede que realmente hayan cambiado, pero si no entonces seguimos
adelante. ¿Te parece?
―Sé que son tus
padres, pero la primera impresión casi siempre es la indicada y en cuanto a mi
bebé se trata soy muy precavida. Ya sabes con lo que he tenido que lidiar antes
de que tú llegaras.
―Conmigo también has tenido que sufrir bastante y eso al parecer no lo
tienes en cuenta.
―Claro que hemos sufrido juntos, pero esos han sido momentos en los
que nos hemos apoyado el uno al otro. Y los que a pesar del dolor nos han unido
más y hecho más fuertes.
Seré más solidaria con tus padres, lo prometo.
Alzó su mano derecha en señal de promesa y la otra sobre su gran
redondeado vientre, lo que me enterneció de sobremanera porque estaba seguro
que cumpliría su promesa.
―Te amo preciosa.
―Yo muchísimo más. Te queremos las dos.
―Cuento con ello amor.― la amaba, sí que la amaba y no me cansaría de
profesarle aquel amor el resto de nuestros días.
―Quiero que sigamos disfrutando de nuestro momento a solas luego de un
duro día de estudio. ¿Te parece?
―Por supuesto princesa. Disfrutemos uno de los mejores momentos que
hemos tenido para simplemente charlar.
Acomodé mejor mi cuerpo al lado de ella e hice círculos sobre su
vientre disfrutando de los ligeros movimientos de mi niña. Llevábamos un buen
rato en la cama luego de amanecer abrazados y ronroneando de felicidad por
haber podido dormir tan bien luego de un tiempo duro de estudio. Estábamos ya
en los exámenes finales y por fin el día de ayer era historia en nuestro
calendario.
Ahora que teníamos luz verde por parte del Doctor de Marie para hacer
el amor, fue un buen momento para celebrar anoche. Y sí que disfrutamos, como
nunca antes.
Faltaban apenas tres meses para que nuestra hija naciera y estábamos
ansiosos porque ese momento llegara, pero al mismo tiempo estaba temeroso
porque no sabía cómo actuar en cuanto llegara al mundo y mucho menos si sería
un buen padre. Sin embargo eso no era a lo que más le temía, estaba el hecho de
que en unas horas debía contestarle al idiota de Brandon cual era mi respuesta
a su absurda proposición.
Tenía todo planeado pero aun así todo lo que sucediera luego de esa
respuesta era cosa del destino o cualquiera fuera la fuerza que habitaba en el
mundo.
―Es tan relajante estar así contigo, solo viviendo el momento.― tenía
una sonrisa en su rostro y parecía disfrutar.
―Sí, es muy relajante verte sonreír. Te amo y no soportaría perderte,
me destrozaría si algo te pasa por culpa mía.
― ¿De qué hablas? ¿Por qué dices eso Max? ― Sus ojos me veían
desconcertados y la pregunta era directa.
―Nada mi amor, solamente pienso en todo lo que has sufrido por mi
culpa y me aterra que pueda llegar a pasar algo así otra vez.
―Óyeme bien Max Torres. Por nada del mundo vuelvas a pensar eso, ya
sabes lo que pienso sobre todo los que nos ha sucedido desde que nos conocimos
y si alguien es culpable soy yo por llegar a tú vida y ponerla patas arriba.
¡Qué rayos!
―Por supuesto que eso no es verdad, desde el momento en que te conocí
me has dado más que alegrías y tristezas. Hemos sufrido, es verdad pero al
mismo tiempo hemos aprendido tanto juntos y sin ti no sería más que el típico
deportista universitario intentando destacar.
Una sonrisa satisfecha adornó su rostro y yo la mire sin entender lo
que pasaba con Marie. Un momento esta enfada y al siguiente esta radiante.
―Eso es lo que quería que vieras, a pesar del dolor que hemos sufrido
y por todo lo que pasamos para estar así, juntos los tres. Sabemos que sin
importar lo que pasó o lo que pasará nos tenemos el uno al otro y le daremos la
familia que merece Helena.
― ¿Helena?
―Sí, ese será su nombre ¿te gusta?
―Me encanta, me recuerda a la protagonista del libro que leías cuando
nos conocimos ¿recuerdas?
―Si como olvidarlo, Vampire Diaries. Pero no es por eso que escogí
Helena como nombre de nuestro bebé, más bien fue en honor a mi abuela.
―Lo sé. Me has hablado mucho de ella y le agradezco que haya criado a
una mujer tan increíble como tú. Desde donde quiera que este tenga todo mi
cariño.
Se ríe de una forma hermosa, el esplendor que la rodea desde que la
conocí. Cada movimiento y cada mirada me enamoran más, como si eso fuera
posible. La decisión está más que tomada, ella y yo somos más que una pareja
enamorada. Somos uno solo.
―Tienes razón, juntos hemos sufrido muchísimas cosas y no por ello
vamos a derrumbarnos ahora que las cosas están bien. Merecemos nuestro final
feliz.
―Lo has entendido. Te amamos y eso no va a cambiar por nada del mundo.
Ni siquiera Brandon podría separarnos ¿verdad?
―No, por supuesto que no lo hará. Ya te dije que la policía tiene las
garras puestas en él y no descansaran hasta atraparlo.
Asintió pero no parecía muy convencida aún, sabía que le preocupaba
Brandon desde el momento en que decidió interferir en nuestras vidas y arruinar
la tranquilidad de Marie y mía. Nada dañaría esto que me ha sido dado.
― ¿Qué tal si vamos a cenar los dos? Algo en familia.
―Eso no podrá ser amor, acabo de recordar que tengo que llevar unos
papeles pendientes para que obtengas tu licencia de maternidad en la
universidad. Sabes que dentro de poco deberás guardar reposo.
―Lo sé, solo que no entiendo porque tiene que ser hoy. Quería que
estuviéramos como familia después de tantos meses frustrados.
Se enfurruñó completamente enfada y pude ver tristeza en sus ojos. No soportaba
ver dolor en sus ojos, pero en este momento era necesario aplazar nuestro día
juntos por otras cosas que me garantizarían más días llenos de alegría.
―Entiende amor que es por tú bien. Entre más pronto me vaya más rápido
llegaré y te prometo que estaremos juntos todo el tiempo que quieras.
― ¿Lo prometes?― su tierno puchero desarmo mis defensas y estuve a
punto de quedarme entre sus brazos. Sus ojos brillando de preocupación mando un
dolor agudo a mi corazón.
―Lo prometo preciosa, aquí estaré lo más pronto posible. Y traeré una
sorpresa de paso.
― ¿Puedo saberlo?
―Estas muy curiosa hoy. Pero no te daré ni una pista, sólo debes
esperar.
Asintió resignada pero sin el brillo característico de sus ojos y eso
me mataba, sin embargo hay otras cosas más importantes en este momento.
―Está bien, esperaré.
Besé su frente y su vientre. Salí de la habitación, tome mi abrigo del
perchero y salí del departamento. Nunca me había ido de esa forma tan fría.
……
― ¿Cuál es tú respuesta? ― dijo en tono condescendiente.
―Antes quiero preguntarte algo.
―Espero que valga la pena la espera.― en serio merecía un buen puño de
mi parte.
― ¿Por qué la abandonaste?
Me miró por un momento sopesando su respuesta y luego cambio a una
sonrisa melancólica.
―La conocí recién empezaba su primer año, creí que podría ligar con
ella y tener una relación corta. Todo era perfecto hasta que ella me dijo que
estaba embarazada y enloquecí, no me sentía preparado para algo así. Sin
embargo no la trate de la mejor manera…
―Seguro.― musité irónico.
―Pero a pesar de todo aquello la amaba, y un embarazo sólo me asusto y
me acobardé. Sabía que debía pedir su perdón y podría tenerla de vuelta a ella
y a mi hija, me di cuenta tarde de lo mucho que la amo.
―Si amas a una persona con tanto sentimiento, no importa con quien o
en donde este sólo debes dejarla ir. Cometiste un error y debes afrontar las
consecuencias.
―No sé si podré hacerlo. No creo que pueda ni ahora ni nunca y quiero
tu respuesta ahora mismo.
No lo convencería de este modo, pero algo debía poder hacer.
―No.― claro y contundente.
― ¿Quién rayos te crees para decirme eso? Pensé que lo pensarías mejor
y te quedarías fuera de su vida pero no eres tan listo como creí.
―Lo soy y por ello no me alejo, no soy del tipo de hombres de las
películas que dramáticamente dejan a su amada por verla feliz aún en brazos de
otro. Soy un caballero pero no a tal extremo, ella es mi mujer y la pequeña en
su vientre es mi hija. Ella me ama no olvides eso.
―No pretendas darme un discurso ridiculo. Ella no sabe a quién ama,
¿cómo podría amarte en tan solo unos meses?
―El amor es completamente voluble y no sabes cuándo puede tocarte.
Ella me ama a mí, sino ¿porque crees que aún sigo en su vida?, si ella me
hubiera dicho que no me ama no estaría junto a ella.
Negó varias veces y soltó una risa casi demente, parecía desconcertado
y angustiado. No podría adivinar qué haría ahora, pero tal como le dije no me
iría de la vida de Marie ni de Helena por nada del mundo.
―Me iré, pero no olvides que estaré cerca. El juego no termina aún.
¡Que rayos! Sabía que había algo detrás de todo su montaje, pero no
sabía a qué me atenía
―Sorprendido ¿cierto? Me gusta porque es cierto que me voy y de que
amo a Marie, pero eso no quiere decir que me vaya sin dar pelea. Me voy por
ahora
― ¿Qué rayos? ¿Qué es lo que quieres en realidad?
―Sólo cuida de ellas. Y tienes razón ¿sabes? Es demasiado tarde cuando
te das cuenta de los errores. Pero daré pelea Max, al igual que tú no soy un
santurrón que deja a su chica en merced de otro.
¿En serio esto había sucedido así? Este hombre seguiría torturándonos
por más tiempo.
Todo era completamente ridículo y extraño, no parecía que fuera real. Aquel
episodio me había dejado un mal sabor de boca y no estaba seguro de cómo iba a
enfrentar las cosas de ahora en adelante, sin embargo estaba mi sorpresa y
contra todo pronóstico logré recomponerme y olvidar momentáneamente aquella
conversación.
Llamé a la única persona que había estado allí para nosotros y en
especial ayudándome con mi sorpresa.
―Necesito todo listo Miranda por favor. Muchas gracias por todo, eres
la mejor amiga que Marie pudo tener.
―Lo sé, yo también la quiero y es por eso que estoy haciendo esto. Te
pido que la hagas feliz cada día.
―Así será Miranda, viviré para amarla y plantarle una sonrisa en los
labios cada día de mi vida.
―Estoy segura que así será.
Corté la llamada y fui a buscar a Marie, pronto te unirás a mí en
todos los sentidos amor.
….
Al llegar al departamento Marie estaba cocinando algo que desprendía
un olor exquisito. Se veía realmente hermosa con ese pequeño delantal
remarcando su redonda pancita.
― ¿Cómo están las dos
mujeres de mi vida? ― rodee su cuerpo con mis brazos dejando mis manos en su
vientre.
―Muy contentas de que llegaras.― giró en mis brazos y me beso
dulcemente, permitiéndome saciarme de su sabor y extasiarme de su fragancia.
―Tengo algo para ti.― dije rompiendo el beso pero valía la pena. Me
miraba intrigada.
― ¿Qué es?
La tomé de la mano y la llevé fuera del departamento hacia la azotea.
Allí me deleite admirando su rostro sorprendido y la felicidad que vi en su
sonrisa.
― ¿Quieres casarte conmigo?
Me paré frente a ella y con una sonrisa resplandeciente y el anillo de
mi abuela espere impaciente su respuesta.
―Max, yo…
_________________________________________
Chicas lo prometido es deuda. Aqui estoy con un hermoso capitulo, que espero comenten y dejen sus cuestionamientos de cual podria ser la respuesta de Marie.
Publicado por... Tatta en lunes, noviembre 28, 2011
Etiquetas: Angel de la Guarda
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)







2 Sueños compartidos:
Espero que diga que sí!!!!!!!
Espero que diga que si porque Max es un bombón.
Publicar un comentario en la entrada